Es director de una cátedra de Innovación la Universidad Di Tella. Se describe como "un pibe que está todo el día estudiando cerebros". Así, puede explicar científicamente el amor. Casado y con dos hijos, en el laboratorio pone la lupa sobre los pensamientos humanos y nos cuenta cómo usar el cerebro a nuestro favor para controlar las emociones negativas, disfrutar de las positivas e incluso superar crisis amorosas.
1. Etiquetar las emociones negativas Cuando una logra darle nombre a la emoción negativa que siente, ya sea "bronca", "frustración" o "desilusión", el cerebro la racionaliza y el malestar disminuye su intensidad.
Esta técnica sencilla de la neurociencia no soluciona el problema, pero permite gestionarlo mejor.
Consejo: buscar en Google una lista de palabras que representen emociones negativas y repasarlas hasta encontrar la indicada para poder etiquetarla.
2. No analizar demasiado el problema Cuando se destinan muchas horas del día a pensar en el conflicto, su intensidad en el cerebro se eleva y se resta energía a la búsqueda de pensamientos que permitan alcanzar una solución. El cerebro se pone ansioso, se estresa y dificulta la aparición de nuevas ideas.
3. Evitar el exceso de charlas con amigas Está comprobado que hablar con amigas permite descargarse, pero no alivia la emoción negativa. La historia se relata de manera desestructurada, y a veces te detenés en hechos que pueden no haber sido relevantes. Además, una tiende a recurrir al amigo que dice lo que quiere escuchar.
4. Escribir Cuando una escribe, ocurre lo contrario. Se escribe con estructura, hay tiempo y nadie interrumpe. Esto no soluciona el problema, pero permite identificarlo mejor y destinar más energía a buscar soluciones. Incluso, al releer el texto, pueden surgir ideas. Se puede observar la realidad desde otra perspectiva, sacarle un poco la emoción y desdramatizarla. Con una amiga al lado, en general, todo cobra más dramatismo.
¿Dónde está la química entre dos personas?
Las feromonas son un tipo de hormonas que se segregan al aire desde unas glándulas que se encuentran fundamentalmente alrededor de la boca, las axilas y donde crecen vellos púbicos. Funcionan como llaves para unas cerraduras (receptores químicos) que tenemos en un área particular de la nariz llamada VNO, y son distintivas y únicas, como una huella digital. Si la llave de uno encaja con la cerradura del otro y viceversa, se produce la "química entre dos personas". Estamos seguros de su existencia, pero no se ha visto aún en seres humanos, solo en animales.
¿Hay un truco para comprobarlo?
Con un beso en la boca. Es un acto que involucra una de las zonas desde donde se liberan las feromonas y que además está muy cerca de la nariz, donde se enganchan. Muchas veces ocurre que alguien nos encanta, lo queremos, lo admiramos o visualmente nos vuelve locos, pero le damos un beso y todo eso se esfuma. O puede pasar lo contrario. La explicación está en este enganche de la llave en la cerradura. Y es particular.
¿La química puede no ser correspondida?
Claro, si mi feromona engancha con la del otro, pero la suya no con la mía, no hay química.
¿Cómo superás tuis crisis amorosas? ¿Creés en la química entre dos personas? Contános tu experiencia
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