Confieso que el texto de los lunes, el primero de la semana, me da una fiaca poderosa.
Confieso que hoy es domingo de mediodía y todavía estoy despertándome porque ayer tuve una jornada socialmente agitada: bautismo de sobrina suiza, Celina, hija de cuñada Julieta y su marido canadiense-alemán, Matthias.
Confieso que creí que quedaría toda la noche pintada, toda la cena, venía ya con jaqueca en la misa evangelista y sin embargo, me pasé toda la noche speaking (more listening) in English con/al padre de Matthias, un hombre canadiense con una historia de vida y realidad tan ajena a la propia (vive en el campo, limpia los caminos cubiertos de nieve, y es parte de una asociación que acompaña a personas en sus últimos días, hasta su muerte) que no podía no escucharlo, no interesarme por sus él y sus relatos.
Confieso que presenciar el bautismo de mi sobrina me hizo recordar el tema pendiente con mi segunda hija, y volví a considerar lo que vengo sintiendo hace un tiempo: quizás deba buscar otro marco, fuera del catolicismo, para hacerlo. Confieso, sí, que el ritual de bautismo de China no me terminó de cerrar en un sentido profundo. Y tampoco tengo absoluta claridad sobre qué de todo (si la ceremonia, si el sacerdote, si el credo) no me convenció en su momento.
Confieso, cambiando de tema y en otro orden de cosas, que me vengo sintiendo obsequiada (¿será por la cercanía con mi cumpleaños?). Que una amiga me hizo un regalo atípico y de entrada no supe qué hacer, si aceptarlo o no. Me regaló un conocido curso de respiración, conocido pero también polémico (o cuestionado al menos).
Confieso que no sólo sentí mis prejuicios sino que además llegué a preguntarme: "¿cómo lo comunico en el blog? Con todo el revuelo que el año pasado se armó, me van a dar con un caño"... y sin embargo, al rato, me sentí una estúpida si no abrazaba la posibilidad de 5 noches conmigo misma, poniendo el cuerpo en ejercicios que, más allá de cualquier ideología, me significarían un beneficio. "Masí, recibilo", concluí, "vos que vivís pidiendo ese tipo de huecos". Y sentí un profundo agradecimiento por mi amiga, por su gesto.
Confieso que no sabía cómo miércoles terminar el texto -que confieso deseaba fuera breve y al grano- así que decidí soltarlo y dejarlo reposar.
Confieso que son las 9 y 38 AM y no tengo una idea wow ni una gran confesión que hacerles, pero sí una linda sensación en el cuerpo, de ligereza, de pecho abierto, de viva viviéndose...
Y confieso, por último, que quiero seguir confesándome con ustedes, en los comentarios, que ya sabemos, es en equipo, entre todos, a fuerza de coraje colectivo, que uno va agarrándole la mano (a esto).
¿Ustedes qué confiesan?
PD: Las que tengan FB y quiera agregarme como amiga, me encuentran en Ine Sainz https://www.facebook.com/inaese Para las interesadas en talleres o seminario de marzo: Ablandar la mano http://www.ablandandolamano.blogspot.com.ar/

Inés es actriz, autora y directora de cine. Actualmente se encuentra desarrollando su primer largometraje. Es mamá de China (4 años) y Lupe (2 años); y está cargo del "blog de la mamá" desde septiembre de 2009.

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