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Diez buenos motivos para disfrutar de tu soltería

Más fácilmente o con mayor dificultad, todas en algún momento vivimos (y sobrevivimos) sin tener pareja. Te contamos de qué podés alegrarte por estar soltera este verano

 
 
 
Ilustración de Erivil. 

Por Natalia Iscaro

Cuando estamos solteras, en general, tenemos más tiempo para mimarnos, cuidarnos, entendernos y encontrar eso que nos hace felices. Y entonces sí, finalmente, cuando el indicado llega, toda esa experiencia nos ayuda a transitar mejor todo lo lindo de la vida en pareja. Por eso es tan importante pasarla bien en el "mientras tanto". ¡Vamos a divertirnos! Nada de andar cabizbajas soñando otros planes, ajenos y lejanos. Basta. Que quede claro: esta nota no es una apología a la soltería, pero sí es una invitación a que disfrutemos de esta etapa maravillosa. Entregate a conocer gente nueva, descubrir culturas exóticas y, por sobre todo, hacer lo que quieras en el momento exacto en que te dé la gana. Del 1 al 10, motivos para celebrar tu soltería.

1. Libertad, bien amado

No existe nada tan palpable como la libertad, hasta que una deja de tenerla. ¿Te acordás de esas caras largas de tu ex porque querías ir al teatro? ¿Y las cenas eternas con sus amigos y respectivas novias, la mayoría de las cuales no te tiraba ni una punta de conversación? ¿Y todos los recitales, muestras y obras de teatro que pospusiste porque querías estar con él? Olvidate. Ahora no hay excusa. Sola o con amigos, es el momento para retomar todo eso que querías hacer y no podías, para elegir qué hacer (o no hacer) con tu tiempo en cada momento del día. Armá tu lista y empezá ya.

2. "Mi" economía personal

 
Foto: Ilustración de Erivil


Una buena dosis de shopping desenfrenado nos recuerda que somos amas y señoras de nuestra propia billetera, nuestra cuenta de banco, nuestros clubes de descuento y las promociones de nuestra tarjeta. Todo esto es nuestro, para usar como y cuando nos plazca. O para ahorrar sin tener que hacer tripas corazón cuando nos debitan ceros y más ceros por compras de jueguitos para la Play o "adornos" para tunear el auto. Oh, sí, ohlalera, ha llegado la hora de gastar o ahorrar sin reparos, entregada a los designios de la propia voluntad.

3. Chau cuentas pendientes

¿Por qué no animarte finalmente a concretar ese salto en paracaídas que tanto te tentaba? ¿Y ese curso de costura que no hacías por temor a que te cargaran? ¿O esa veta artística que nunca te animaste a explotar? Bueno, aprovechá, la soltería te brinda el espacio deal, único y casi irrepetible para llevar todos estos deseos aplazados a la realidad. No hay edad indicada para hacer una cosa, lo único que hace falta son ganas, voluntad y algo de disciplina. Además de todo eso, ahora tenés tiempo propio. Así que no lo pienses más: averigüá, llamá, anotate y empezá de una vez. Y después, ¡contanos cómo te va!

4. Dulces sueños

 
Ilustración de Erivil. 


sta etapa, ir a dormir equivale simplemente a decidir hacerlo y luego elegir libremente la frazada a usar, su disposición y la temperatura de la estufa o del aire acondicionado, todo a nuestro gusto personal. Si tenés hijos, claro que esto aplica a las noches en que los niños se quedan con él. Luego, no habrá más noches en vela: horas de insomnio preocupada por las salidas de tu pareja con sus amigos -esos planes "desmedidos" y con celulares apagados que te supieron hacer sentir la más insegura y desconfiada de las personas-. Nooo, hoy sos liviana como el aire, sin culpas ni reclamos.

5. Tiempo de aventura

 
Ilustración de Erivil. 


India, África, Siberia... Son tantos esos destinos que nos habían quedado en el tintero. Son ese tipo de viajes que prometen transformaciones profundas, y durante los cuales nos imaginamos en contacto con nuestro YO interior. ¿Qué mejor momento que este, entonces? Disfrutá de lo lindo que puede ser planificar un viaje de pe a pa. Recorridos, excursiones, transportes, fechas, vacunas, pasaportes. Todo lo necesario para que sea una de esas experiencias inolvidables. Sé sincera con vos misma, y si querés ir sola: animate. Y si no, nunca faltan esas amigas de fierro que además aman tener buenas historias para contar.

6. Sólo tu opinión importa

 
Ilustración de Erivil. 


Qué lindo se siente hacer, pensar y sentir todo lo que una quiere, sin tener que escuchar diariamente los pareceres de otra persona. Que fulanito es un ridículo, que tu amiga de baile es una trola, que tu viejo, la verdad, no sabe nada de música. Aprovechá lo profundamente maravilloso que puede ser sacar de tu mirada un velo tras otro de juzgamiento, resquemor y resentimiento. Encontrate cara a cara con tus propias ideas y con ese sentido ingenuo con el que, por suerte, todavía podemos toparnos con hechos y personas, para redescubrir su esencia.

7. Reencontrate con tus seres queridos

¿Te acordabas de qué genial y divertida era tu prima Vanina? ¿Por qué hacía tanto que no ibas al cine con Miguel, tu compañero del curso de guión? ¿Y tu mamá, cómo pasó tanto tiempo sin que te contara de sus salidas antes de conocerlo a tu viejo? A veces, entre nuestra rutina vertiginosa y el estrés, nos falta hacernos tiempo para los seres queridos. Hacemos mil cosas, pero a la vez nos olvidamos de las más importantes. Sin pareja, es mucho más fácil hacerte de esos momentos para juntarte con ellos y compartir un rato. Seguro te van a sorprender. Disfrutalos y mimalos. ¡Son únicos!

8. Concretá tus fantasías

 
Ilustración de Erivil. 


Sos soltera, nena, así que ahora te lo merecés más que nunca. Una salida de chicas puede ser de lo más divertido, sobre todo si te animás a hacer realmente lo que te gusta hacer, fiel a tu estilo. No tienen que ser todos los sábados de locura desenfrenada, tampoco un boliche de nenas de 15 años. Pero sí date la posibilidad de lookearte como una diosa, de salir y conquistar. Cada una a su estilo, pero animate a salir con amigas a un bar, a servirte un trago que te dé un súbito calor, bailar alocada ese tema que te vuelve loca y, ¿por qué no?, salir de un bar acompañada y ver qué pasa después. ¡¿Para qué está la soltería si no?! No hay otro momento para esto. El tiempo es ahora.

9. Trabajá todo lo que se te cante

 
Ilustración de Erivil. 


Te encanta tu trabajo. Sabés que muchas veces hacés horas de más, pero la sensación que te provocó ese último ascenso, ese nuevo empleado que te mira como si te las supieras todas y esos logros que van haciendo que cada vez te respeten más son todas cosas que te llenan de satisfacción. Y estás cansada de que la mirada de los demás muchas veces te juzgue como una fría, una superficial o una workaholic. OK, podés vivir esta etapa de profesión apasionada sin que nadie te diga que está mal o que tendrías que estar pensando en el reloj biológico. Olvidate de lo que digan los demás y sé todo lo que podés ser. Relajate, sos grosa, que se note.

10. Basta de drama

Aunque amás poder mirar tu capítulo de novela rosa todas las noches (y aunque se te escapen unas lágrimas que te den un poco de vergüenza), lo cierto es que no extrañás para nada esa parte de la relación con tu ex. La pelea virulenta en la que alguno siempre se pasa de rosca, la indiferencia que viene después (como si no vivieran los dos en la misma casa, ¡puf!) y la reconciliación apasionada que te deja francamente exhausta. No: en tu vida de soltera termina la novela, apagás la tele y te vas a dormir con los angelitos. "Qué lindo esto de estar soltera -pensás entre sueños-, lo voy a disfrutar mientras dure".

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