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Los sueños cambiantes

 
 

Cuando era chiquita, muchas de mis amigas soñaban con casarse, tener una familia feliz y vivir en una casa con jardín. Yo, en cambio, soñaba con viajar sin parar, vivir un par de años en cada lugar, con cantar y leer y conocer mucha gente diferente. Soñaba con tener un perro, un departamento chiquito pintado de colores, plantas, una mochila y mucho tiempo libre para recorrer el mundo.

Cuando terminé la facultad me subí a un avión rumbo a Barcelona. Pasé un año recorriendo Europa, en el que trabajé de camarera en muchos bares y chiringuitos, de vendedora de ensalada de frutas, y de recepcionista en un hostel. Me hice amigos, me quedé en casas de tíos de conocidos, de novios de primas segundas, y de amigos nuevos que conocí viajando, y pude conocer muchos países, muchas tradiciones y sobre todo, mucha gente que me enseñó cosas. Y aprendí la libertad que te trae el viajar durante mucho tiempo, y tuve la sensación de estar en vías de cumplir mi sueño.

Un día, en un pueblo perdido, me encontré con fiaca de sacar la cámara de fotos, pensando "uy, otro monumento". Me sentí cansada y con ganas de dormir en mi cama y de comer bien, y sobre todo, no estaba disfrutando del viaje como al principio. Necesitaba descansar y "bajar" lo aprendido, asi que volví a Buenos Aires.

Un año después, en otro viaje, lo conocí a Nacho: nos fuimos de vacaciones con amigas a Brasil, y un día en el que yo me había quedado en otra playa leyendo, ellas invitaron a un grupo de chicos uruguayos a jugar a un juego rarísimo que habían inventado, una especie de softball con una paleta (habíamos perdido la otra!) y una pelota. Aparentemente, la pasaron bien porque los invitaron a tomar algo esa noche a nuestra casa. Por esos días yo estaba escuchando a Eduardo Mateo y leyendo a Benedetti, así que, digamos, estaba un poco enamorada de su cultura. Cuando entró Nacho me acuerdo que me pareció buenmozo (de verdad pensé "Mmmmmmm, delicioso!" Jajajaja) pero no me dió mucha bola. Es más, yo me quise hacer la seductora y le ofrecí, con una sonrisa, una caipirinha hecha con mis propias manos, y él apenas me miró y me dijo "No quiero, gracias". Se imaginarán como quedaron mi cara y mi pobre ego.

En fin, Nacho vivía en Uruguay, yo en Buenos Aires, hacía calor, el mar, el samba, todo daba para una buena historieta de verano. Durante 5 días estuvimos pegados, pero cuando se fue pasaban los días y yo no recibía ningún mail. Y bueno, era de esperarse, era un amor de verano, pero, cómo explicarles, me quedé con ganas de más. Y pasó un mes entero con cero noticias.

Un día, yo ya de vuelta en mi casa, contra todo pronóstico, recibí un mail: me había googleado y me había escuchado cantar en un video que hice una vez para un trabajo. Me mata si les digo exactamente lo que puso, pero digamos que el video le había encantado y me piropeaba de lo lindo. Así empezamos a escribirnos sin parar, cada uno desde su trabajo, hasta que me jugué y me subí a un barco rumbo a Montevideo.

Durante 3 años nos visitamos siempre que pudimos, hasta que a principios del 2011 nos mudamos juntos acá, en Buenos Aires. Y hoy, 2 años después, nos vamos a casar.

A veces los sueños cambian. Una de mis amigas, que soñaba con casarse joven, hoy vive con la mochila al hombro y recorre todos los lugares que puede. Otra, que quería vivir en el campo, se ganó una beca y está por irse a hacer un postgrado a Estados Unidos. Otra, la que quería muchos hijos, tiene un trabajo muy demandante que le da mucho placer, y vive muy contenta con su gata. A otra ahora le gustan las chicas y tiene una novia pero cero planes de casarse por ahora.

 


En mi caso, tengo un departamento chiquito alquilado, pero pintado de colores vivos. Tengo una bicicleta, un perro, un novio y un trabajo que me gusta. Vivo en la misma ciudad de siempre, pero en otro barrio, tengo amigos de los viejos y muchos nuevos, y canto, y leo, y en el balcón tengo plantas.

Y este año voy a casarme con Nacho, porque no me imagino tan feliz en ningún otro lugar, ni haciendo ninguna otra cosa. Yo, que soñaba con viajar, estoy por emprender un viaje de dos y (ojalá) para siempre!

En este blog les voy a ir contando acerca de los preparativos del casamiento. Les adelanto que no tengo mucha idea de cómo va a ser, (porque decidimos casarnos hace recién 3 semanas!), que no estoy segura si quiero usar un vestido blanco largo y que ni siquiera tenemos fecha todavía! Pero prometo averiguar mil y un datos de todo, y compartirlos con ustedes, que capaz también se van a casar pronto, o algún día, que tal vez ya se casaron y pueden tirarnos ideas a las demás, o que tienen otros sueños, otros planes, pero les divierte venir de viaje. Bienvenidas todas a este blog que espero las divierta y les parezca útil!

Sofía

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