Nació Lupe hoy a las 5:58 de la mañana.
Pesa tres kilos.
Todavía estoy en shock.
La tengo al lado mío en la habitación.
No tengo palabras.
Estas eran las palabras que escribía hace exactamente 3 años (estoy escribiendo este texto el domingo 20 de enero). Las releo, son simples, concretas, pero están cargadas de una emoción indecible.
Me gusta revivir algo de ese shock, recordar que esta circunstancia que una da tan por sentado, que incluso por momentos una maldice... sigue siendo ante todo... ¿un milagro?
Nunca pensé que podría querer y admirar a alguien tanto como a mi primera hija... hasta que nació mi segunda. Ella. "Mi reina acuariana", como la llamaba. Tampoco pensé que la enana superaría a la primera en carácter y en oficio por ser o hacerse el personaje. Porque aunque la acuse de copiona (lo es), aunque la acuse de copiona, es tan pero tan... ¿auténtica?
A veces me saturan (ambas), es cierto. Me reclaman, me mandonean, me drenan, me hinchan las pelotas. Aun así, con todo, no hay nada más fantástico (sí, sí, el adjetivo es fantástico) que estar acá, del otro lado, criándolas, aprendiendo de ellas, teniéndoles la vela. Tener a esos culos-inquietos irradiando vida, amor, sentido del humor, pfff... ay, ay...
Decir que son una bendición suena muy a titular de revista. Quisiera encontrar una palabra más original. Todos los padres repetimos las mismas boberías (por algo los lugares comunes son tales).
Insisto: con toda la locura, con todo el baile y agite y despelote que implica ser su madre, ni loca, ni borracha dejaría un día de elegirlas como hijas.
Necesitaba hacer este paréntesis. Por muy obvio que suene. El viernes sentí un poco de culpa por no haberle dedicado el post a Lupita, por su cumpleaños. Eso pensé. Después me dije: "no, no es culpa, es que estás deseándolo, estás deseando volver a escribir y a GRITAR públicamente que si bien no sos la madre típica y tu espacio tampoco obedece a lo que se espera de "la mamá", amás con locura a tus nenas, querés ser la mejor madre posible, y reconocés, oh, sí, reconocés que tenerlas en tu vida es una invitación diaria al crecimiento...y a... a... a la fiesta".
Y dicho esto, les cuento que Lupe recibió una linda bebota y una biziqueta. Oh, sí, su bicicleta. Ella la pedía. Madre me había sugerido: "pero la de China ya le queda chica, esperá un tiempo, comprale otra a la mayor y pasale ésa a Lupe". Y cuando yo se lo comenté a ésta, vieran lo rápido que me contestó: "yo quiero MI biziqueta, no la biziqueta de Ina con las ruedas zuzas (sucias)".
Así que, dejando el sentido práctico a un lado, madre le obsequió una bici, la de ella, como hizo con China a sus 3 años.
Pasamos, pues, un domingo subidas a las 2 ruedas (a las 4 ruedas) y también, oh, sí, también nos animamos a soltarnos en la pileta con bracitos, que para ella era sinónimo de estar nadando solita, "mirá mami, pedo, pedo (¡puedo! ¡puedo!)".
La amo. Las amo.
¿Y ustedes? ¿Cómo vivieron su finde? ¿Cuánto vienen conectando con sus pequeños? ¿Cuándo fue la última vez que desbordaron de amor y cursilería para con ellos?

Inés es actriz, autora y directora de cine. Actualmente se encuentra desarrollando su primer largometraje. Es mamá de China (4 años) y Lupe (2 años); y está cargo del "blog de la mamá" desde septiembre de 2009.

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