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Ser Suiza

 
 

-"Es tu primer domingo de soltera y encima está lloviendo".

-"Gracias", le dije a Andrés, un amigo -que parecía- bastante alentador hasta que me tiró este baldazo de agua fría. Aunque técnicamente es el segundo, ni me había dado cuenta de que ya pasó más de una semana desde la última vez que hablé con Pato. Me siento mucho mejor que el fin de semana pasado y varias amigas ya me dijeron que me ven muy bien. "Como antes", soltó una.

Salí a almorzar con mi mamá y mis hermanas. "Carne, es mi única condición", dije como siempre. Están todas al tanto de mi anemia y en general no me discuten la elección. En el restaurante salió un tema de discusión que Lucía viene planteando hace bastante. Dice -y con algo de razón, debo admitir- que desde que me mudé, mi mamá tiene cierto favoritismo conmigo. No me discute nada, vamos a comer lo que yo quiero y habla mucho más por teléfono conmigo que con ellas.

Hay una parte que es natural y entendible: ya no vivo ahí y no nos vemos todos los días. Para vernos tenemos que arreglar, ya no la espero en mi casa cada vez que llega de trabajar.

Hace unos años que con mi mamá hablamos mucho de política y actualidad. Creo que cuando empecé a estudiar periodismo ella se puso muy contenta y de alguna forma eso nos une. Tenemos opiniones distintas y a veces chocamos, pero podemos debatir sin problema. Con mis hermanas eso es distinto, estudian otras carreras y ninguna de las dos sigue muy de cerca la coyuntura política.

La discusión, que parte de una premisa algo infantil relacionada a los celos, cobra sentido cuando ellas se sienten así. Yo lo veo y sé que tienen razón, pero también entiendo el lugar de mi mamá. Soy la hija más grande y la primera que se va, quizás es lógico lo que le pasa.

El almuerzo terminó mal porque mi mamá se enojó con Lucía. Siente que es injusto que después de todo lo que hace por nosotras nada parezca ser suficiente. Como dije, cada una tiene un punto y yo siento que debería funcionar igual que Suiza durante las guerras: ser neutral e intentar lograr cierta paz familiar.

Estoy ante una situación en la que reconozco que las dos partes tienen razón, pero no sé muy bien de qué lado ponerme. ¿A alguna le pasó? ¿Cómo reaccionarían? ¿Cómo se hace para mantenerse neutral e intervenir a la vez?

Que empiecen bien la semana.

Tina
tinavivesola@gmail.com

El sábado a la tardecita terminé de trabajar y fui con una amiga a pasear por La Noche de las Librerías. Aprovechamos y vimos a Julieta Venegas que tocó ahí en plena calle Corrientes. Les dejo una de mis canciones preferida de ella.


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