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Guía sexual: te orientamos a las zonas de placer de él

Te pasamos una guía para conocer cuáles son sus debilidades y sepas cómo excitarlo; seguí los consejos y sorprendelo

 
 
 
Sorprendé a tu pareja con lo que más le gusta.  Foto: Corbis


Esta vez, en lugar de pedir todo para nosotras, vamos a llenarlos de placer a ellos; ¿te parece? Para que sepas cómo estimular a tu chico, te contamos qué zonas tenés que explorar y cómo lo tenés que hacer.

Si querés que todo sea bien hot, empezá por los lugares más alejados a los órganos genitales y andá acercándote a medida que la temperatura aumente, como masajear los pies y acariciar las piernas. Eso sí, ¡es fundamental no hacer siempre lo mismo para no aburrirse!

Buscar sus puntos sensibles puede ser tan excitante como encontrarlos, ¿no? Además, muchas veces sucede que descubrimos nuestras zonas más sensibles cuando el otro las estimula.

Un dato: lo importante no es lo que tocás, sino la forma en que lo hacés. Lo mejor es ser suave, pero ir aumentando la intensidad, para después disminuirla y volver a aumentarla.

Te pasamos una guía para que conozcas cuáles son las zonas que más los excita, ¡ponela en práctica y sorprendelo!:

Ojos:

Nuestros párpados y los de ellos están llenos de terminaciones nerviosas que se excitan fácilmente.

¿Qué tenemos que hacerles? Recurrir a besos, suaves lamidas y caricias con tus dedos para producir sensaciones muy agradables y estimulantes.

Cabeza y rostro:

El masaje del cuero cabelludo produce un relax muy placentero. Está bueno hacerlo al comienzo y al final del acto sexual.

¿Qué tenemos que hacerles? Con los pulgares, hacerle suaves masajes circulares en las sienes y en el centro de la frente. Acariciar su rostro con tus manos en forma suave. Podés jugar con su cabello y luego hacerle masajes circulares en su cabeza con la punta de tus dedos.

Oreja:

Hay dos partes muy sensibles que se deben estimular si o sí: el lóbulo y la parte trasera.

¿Qué tenemos que hacerles? Introducir la punta de tu lengua en el interior de su oreja y trazar circulitos. Alternar caricias en otras partes de la oreja sumando tu lengua y tus labios.

Dato importante: el calor de tu aliento y el sonido de los gemidos son inmensamente excitantes para la mayoría de los hombres.

Nuca:

Psicológicamente, la nuca transmite una sensación de confianza a quien recibe la caricia, y de ternura al que la lleva a cabo.

¿Qué tenemos que hacerles? Besar, lamer y mordisquear.

Cuello:

La suavidad de su piel en esta zona es muy estimulante.

¿Qué tenemos que hacerles? Besar, lamer, chupar y acariciar su cuello variando el ritmo. Como su piel es más gruesa, masajeá con mayor presión para que sienta más placer y excitación.

Pecho:

El pecho es una de las partes favoritas de su cuerpo.

¿Qué tenemos que hacerles? Hacerle masajes, además de besarle y mordisquear en forma suave sus pezones. No falla si empezás lentamente y vas entusiasmándolo intensificando la presión.

Axilas:

Las axilas son un área muy sensible.

¿Qué tenemos que hacerles? Acaricialas suavemente con tus dedos y luego en forma paulatina y delicada. También podés usar tu lengua para recorrerlas y besarlas.

Brazos:

¿Qué tenemos que hacerles? Estimulá con tu lenga el interior del brazo y, si preferís, podés generar mayor presión con tus labios.

Ombligo:

Cosquillas, masajes y besos con suavidad harán que tu pareja explote de placer.

¿Qué tenemos que hacerles? Poner sobre el ombligo alguna fruta chica como frutillas, uvas y cerezas y, como excusa, lamer la zona y comerla. También podés verter champagne, vino u otras bebidas y luego tomarlas desde ahí con delicadeza.

Abdomen:

Besarlo de un lado al otro de forma esporádica mantendrán la excitación y la sorpresa.

¿Qué tenemos que hacerles? Acariciar casi sin tocar generando pequeñas ondulaciones desde el interior de sus pechos en forma descendente. Lo mismo aplica con besos húmedos y lamidas. Si se estimula la parte baja justo antes de la zona genital presionando, en muchos casos se puede provocar una erección.

Manos:

Podés excitar mucho a tu chico estimulando sus manos.

¿Qué tenemos que hacerles? Colocar la mano de tu pareja sobre tu boca y recorrer la palma con sólo la punta de tu lengua, luego intruducir uno de sus dedos en tu boca. También podés trazar círculos desde dentro hacia afuera en forma de espiral sobre la palma de su mano con tus dedos.

Punto G:

Se llega a través del ano o del perineo (zona comprendida entre los genitales y el ano).

¿Qué tenemos que hacerles? Presionar en forma intensa con solo uno o dos dedos sobre la piel que hay detrás del escroto. No lo hagas más de un segundo y repetilo varias veces. También podés probar con pequeñas penetraciones con tu dedo. Podés estimularlo mientras le practicas sexo oral o durante la penetración.

Nalgas:

Contienen muchas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas con facilidad mediante pequeñas palmadas o fricciones.

¿Qué tenemos que hacerles? Pasar los dedos o la lengua en forma lenta y suave por la zona donde termina el glúteo y comienza el muslo. Masajes, besos y lamidas no fallan.

Muslos:

Debido a que se encuentra muy cerca de la zona genital las caricias en esta zona aumentan la excitación en especial si tus manos se acercan y alejan de los genitales.

¿Qué tenemos que hacerles? Abarcar por completo esta área con lamidas, mordiscos pequeños, besos y caricias. Probá frotando circularmente.

Detrás de las rodillas:

¿Qué tenemos que hacerles? Besar y lamer suavemente toda esa área, y sus partes circundantes. Consejo: no mordisquees ni pases la lengua con mucha presión ya que esta área es más sensible a los toques suaves.

Pantorrilas:

¿Qué tenemos que hacerles? Utilizar masajes y fricciones intensas.

Tobillos:

¿Qué tenemos que hacerles? Comenzando con unas caricias estimulantes, colocar sus tobillos en tus hombros y frotalos con masajes fuertes, con las manos hacia atrás. Acaricialos con tus manos y con tus dedos hace pequeños círculos para agregar erotismo y luego besalos de un lado al otro.

Pies:

Transformar las cosquillas en placer es muy excitante.

¿Qué tenemos que hacerles? Comenzar dando besos suaves en sus dedos, para ir subiendo por el empeine y en simultáneo acariciar la planta.

Atar los tobillos para que pueda experimentar la intensidad del cosquilleo en su plenitud. al cabo de unos minutos de caricias, las cosquillas se tornarán gradualmente en vértigo y excitación sexual.

Fuente: Patricio Gómez Di Leva, sexólogo del Departamento de Investigación y Educación Sexual de Preservativos Prime Argentina.

¿Leíste (y le pasaste a tu chico) el mapa sobre qué nos gusta a nosotras?

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