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Bridezilla, ¡no te conviertas en un monstruo antes de casarte!

El mal de las novias alteradas que, en busca del casamiento ideal, pierden la cordura y se convierten en verdaderos criaturas de blanco

 
 
 
Lo importante es que sean momentos de neurosis y que no arrase con nuestras vidas.  Foto: Corbis


Por Agustina Vissani
mvissani@lanacion.com.ar
@agusvissani

¿ Bride qué? Bridezilla es un término estadounidense compuesto que se refiere a esas novias (bride, en inglés) que en los meses previos a dar el sí se convierten en una especie de monstruo Godzilla capaz de arrasar con todo con tal de alcanzar la boda de sus sueños.

Neurosis prematrimonial

Tu mente arde entre lo que tenés que hacer, lo que querrías hacer, lo que definitivamente no vas a llegar a hacer y lo que te parece que los demás creen que deberías hacer. Resulta inevitable estresarse -aunque sea un poco- al descubrir la cantidad de rubros a organizar y supervisar implicados en la fiesta de casamiento. Es que este evento que pone a la novia en el centro de todas las miradas dejó de ser un puñado de ritos, más o menos sobrios, para convertirse en una maraña de estímulos que hay que considerar, elegir y descartar en un período corto de tiempo que parece no alcanzar para nada.

Frente a este panorama, todas tienen su momento bridezilla . Puede ser más o menos controlado, con mayor o menor intensidad; lo importante es que sean momentos y que la neurosis no se convierta en un estado permanente que arrase con nuestras vidas.

Cómo mantener la calma

Anticipación. Empezar con los preparativos con suficiente tiempo como para no llegar a la fecha a las corridas. No dejar nada para último momento, ya que, a medida que se acerca el día, todo cobra mayor dramatismo.

Sé realista, no idealista. Elaborá un presupuesto y consultá proveedores que se mantengan dentro del monto que podés gastar. Sé versátil y flexible, adaptate a tu realidad, y tené en cuenta que nada va a salir exactamente como lo imaginás.

Pedí ayuda. Es importante diferenciar entre los metidos y los bien predispuestos. Quedate con estos últimos (siempre que sean de confianza) y dejales esas tareas que no te estresa delegar (el lunch del civil, el transporte, la noche de bodas, la decoración de los baños, etc.).

Buscá tiempo para vos. Salí con tus amigas, pasá alguna tarde en un spa o sacá un turno en la pelu para un baño de crema. No alteres tu rutina de ejercicios ni dejes de comer (el hambre nos pone de mal humor), y dedicá al menos un día a la semana para pasar con tu novio haciendo algo que no tenga nada que ver con el casamiento.

Potenciá lo positivo. A medida que se acerca la fecha, es natural potenciar lo negativo. Si algo no está quedando como esperábamos, el mundo se nos viene abajo. Pero si en lugar de focalizar en lo negativo, en lo que no sale como pensamos, ponemos la mirada en las cosas buenas que nos están pasando, podemos disfrutar mucho más. Entonces, potenciá lo positivo y minimizá lo negativo.

Disfrutá el gran día. Dormí bien la noche anterior, no saltees ninguna comida, elegí sólo a una amiga o a tu mamá para que te ayude a prepararte y no intentes controlar todo ?

¿Qué bridezilla sos?

- Sentís que organizaste el 110% de la boda y él, nada.
- Soñás con maquilladoras que no llegan a tiempo y vestidos deshilachados.
- Te pasás horas revisando las fotos de Falke Rey en Facebook para ver qué usan, cómo se peinan y dónde hacen sus fiestas todas las novias de Buenos Aires.
- Tu prueba de peinado duró más de 4 horas.
- Tenés un Excel en el que anotás gastos, "cosas para hacer" y hasta una lista de invitados en distintos colores dependiendo de si vienen a cenar o después de las 12, con o sin pareja.

Diagnóstico: novia tipo

- Chequeás mes a mes la inflación en los medios para ver cuánto está aumentando el catering exactamente.
- Perdés números de teléfono, te olvidás de los horarios de las citas con la modista y hasta llegás a pasar por alto entrevistas.
- Soñás que estás en el altar, a punto de dar el sí... en ropa interior.
- A la hora de ir a las citas de degustación de comida, pruebas de vestido, etc., tus familiares te cancelan para no acompañarte.
- Los nervios hicieron que te brotes. ¡Este acné juvenil no lo tenías ni a los 13!

Diagnóstico: novia estresada

- Distinguís perfectamente el color champán del blanco natural, el latte, el marfil y el blanco roto. ¡Y te pone muy nerviosa que tu mamá no se dé cuenta de la abismal diferencia entre todos ellos!
- Cada decisión te hace un nudo de dudas, te cierra el estómago y desemboca en inesperados berrinches.
- Ya te peleaste con la florista, el chef, la coordinadora y alguna que otra amiga.
- Convertís el evento en un desafío personal y te olvidás de que es una ocasión para vivir de a dos. Dejás de disfrutar.

Diagnóstico: novia para tratamiento

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