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Crianza: ¿Qué opinás de la teoría del apego?

Dar la teta a demanda, dejar que los chicos duerman en la cama grande o renunciar al trabajo para estar full time con los hijos: la teoría del apego vuelve con todo y cada vez más padres siguen este modelo de crianza; a vos, ¿qué te parece?

 
 
 
La teoría del apego sostiene que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un hijo es determinado por la capacidad de respuesta de sus figuras de afecto. Por eso, proporciona la seguridad emocional de los chicos. Vos, ¿qué pensás?.  Foto: Corbis

Por Luciana Peker

En la televisión se ve una niñera que va como un comando de operaciones para que la mamá no acune a su hijo de noche y lo deje llorando. En el living, el bebé no concilia el sueño y la suegra adoctrina que no le hagan upa porque se va a mal acostumbrar. En la oficina, una compañera de trabajo reta a otra (con medio ojo abierto y agarrada a la máquina de café) por haber pasado al recién nacido a la cama. En una reunión de amigos, la nena pide teta mientras come chizitos y se convierte en la burla de todos.

Las madres modernas se ilustran para sacarse diez en maternidad y se preparan con guías, amigas, familia o médicos que les imparten una serie de normas y muchos "NO".

Pero en la otra vereda, hace un tiempo que se empezó a hablar de la llamada "teoría del apego", una forma de criar y educar a los hijos que tuvo vigencia hace treinta años y que ahora está en escena nuevamente. Lo que dice, en pocas palabras, es que si les prestamos atención de manera total (sí, total) a nuestros hijos, van a ser más seguros y confiados. Claro, ¿qué es total?, te preguntarás. Bueno, esta teoría habla no sólo de darles la teta durante muuuuchos años, sino que nos alienta a dormir en la misma cama con ellos, nos señala que es importante atender sus demandas siempre y de manera inmediata, además de seguirlos con la mirada constantemente. Vos, ¿cómo te sentirías?

En el mundo, la revista Time puso en el debate internacional esta forma de maternidad (para algunos, más natural, y para otros, más esclavizante). En su portada de mayo de 2012, aparece una madre con un nene de más de tres años tomando de su pecho mientras está bien erguido sobre una silla.

Para muchos pediatras, a esa mujer le tomaron el tiempo. Para otras madres, es el tiempo del contacto físico que desean tener con sus hijos. ¡Y sus hijos con ellas! Aunque no está bien visto.

En la Argentina hay cada vez más grupos pro lactancia, favorables al colecho (eso de dormir pegaditos con los hijos) y que piden una licencia posnatal de, mínimo, un año. Pensalo así: ¿qué harías en una isla desierta sin padres, suegras, libros ni psicólogos? Eso mismo que estás pensando es lo que, según esta tendencia, tendría que aplicarse en la ciudad.


 
Desde que el mundo es mundo, los niños han dormido con su mamá y su papá.  Foto: Corbis

La teoría del apego

En los 90, William y Martha Sears escribieron un libro donde redefinieron la teoría del attachment parenting o crianza con apego. Para ellos, tener a los hijos pegados en la alimentación y el sueño es tan natural como ancestral. Para sus críticos, sin embargo, genera que la liberación femenina se disperse y que las mujeres independientes ahora tengan que estar hiperpendientes de sus hijos, que son sus nuevos sometedores.


Lactancia extendida

Más allá de lo mucho o lo poco que se cuenta al respecto, el amamantamiento prolongado no es una excepción que se da en poquísimos casos. Para muchas mujeres, es una forma de contacto y de calma con sus hijos. Y algunas lo hacen pero no lo cuentan demasiado. Pero ¿hasta cuándo puede durar la lactancia? Si no se les pone una bandera que diga "ya sos grande" o el jardín no los admite si no están destetados, ellos dejan solitos, en promedio, a los 4 años. La Organización Mundial de la Salud recomienda amamantar un mínimo de 6 meses y hasta los dos años y medio. No indica más.


 
La portada de la revista Time que titularon: ¿Suficientemente madre?.  Foto: Time

Colecho

Pero la polémica no se termina en el pecho o hacer upa. Tal vez lo más controversial sea la defensa de dormir con el niño en el medio. Esta idea se contrapone con el psicoanálisis y con la sensualidad que se pretende que recuperen las mujeres no bien salen de la sala de parto. ¿Sexualidad a flor de piel o metida en la mesita de luz junto con los chupetes? Cada una tomará la posición que prefiera. Pero es claro que dos ideas son antagónicas: niños más dependientes vs. niños más amados y padres sobreprotectores vs. padres dedicados. ¿Cuál es la tuya?

Los cinco tips del apego Comienza en el parto con:

1. La lactancia materna.
2. Llevar al bebé siempre pegado al cuerpo (nada de cochecitos o sillitas que lo alejan, sino pashminas que dejan cerquita al bebé, igual que muchos pueblos originarios, aunque la espalda duela).
3. Compartir el sueño.
4. Balance (si la madre está estresada, es que hay una sobredosis de entrega y puede, también, tener derecho a decir que no).
5. Atender el llanto del bebé.

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El principal beneficio de esta teoría es que el niños es feliz y los padres también.  Foto: Corbis


Minirrepo a Carlos González*

-¿Qué es la teoría del apego?
Desde que el mundo es mundo o un pelín antes, los niños han dormido con su mamá y su papá también, eso hacían en las cavernas, y los griegos y los tatarabuelos, y después, vaya a saber por qué, hay gente que lo ha prohibido. De pronto, muchos padres se han rebelado y han salido del armario.
-¿Qué pasa con la sexualidad?
Dormir juntos no tiene nada que ver con la sexualidad. Puedes pedir que cuiden al niño para ir al cine y después no vas al cine. Además, si está en otra habitación, puede venir caminando y te pilla en plena faena. Los niños duermen muy profundamente. Si los puedes vigilar, te quedas más tranquilo.
-¿Cuáles serían los beneficios de este tipo de crianza?
El principal beneficio es que el niño es feliz y los padres también.
-¿Qué pasa cuando los chicos crecen?
El futuro es impredecible. Pero parece lógico que si hay confianza, afecto y respeto en la adolescencia, siga produciéndose esa relación. Cuando estás apegado, es fácil seguir apegado. Los hijos van creciendo y te vas adaptando, pero tú te vas adaptando porque los conoces y pasas tiempo con ellos. Y además, hay que quitarse de la cabeza esta absurda idea de que la adolescencia es una etapa terrorífica en que tu hijo te va a venir a clavar un cuchillo. Los bebes lloran y no sabes qué les pasa. En cambio, a los adolescentes les pueden preguntar. Cuantas más cosas sepas de tus hijos, más fácil será relacionarte con ellos.

* Psicólogo español invitado a la Argentina por la Asociación Develar y autor de Besame mucho (cómo criar a tus hijos con amor), Mi niño no me come (consejos para prevenir y resolver el problema) y Un regalo para toda la vida (guía de la lactancia materna).


Y vos, ¿practicás el apego?

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