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Ponete derecha: ejercicios para mejorar la postura

Enderezate con esta nota que te cuida la espalda y te propone disciplinas que mejoran la forma en que te parás; descubrí cómo lo estás haciendo

 
 
 
Qué hacer para ponerse derecha.  Foto: Anahí Bangueses Tomsig

Por Andrea Korniusza

Sin importar que estemos caminando, paradas o sentadas, lo cierto es que la mala postura nos acompaña a donde sea que vayamos.

Lejos de tratarse tan sólo de un tema estético, es verdad que cuando nos paramos derechitas, sacamos lo que tenemos que sacar y escondemos el resto; el estar encorvada puede traerte complicaciones y malestares, como contracturas, dolores o inflamaciones, que muchas veces resultan ser más familiares y frecuentes de lo que quisieras. Como si esto fuera poco, una buena postura te afecta positivamente no sólo a nivel corporal, sino que también lo hace en el plano fisiológico y psicológico. Con sólo pensar que por la columna pasa el sistema nervioso central te podés dar cuenta de esto. Entonces, para ayudar a que tu cuerpo no te pase tanta factura, en esta nota te presentamos algunas sugerencias que te permitirán tener una mejor postura corporal y también ante la vida.

Cómo descubro si tengo una buena postura

Para que te des cuenta de si tenés una buena postura, hay un truco que podés poner en práctica porque nunca falla: el secreto es pararte ante un espejo y mirarte de frente colocando una línea imaginaria que divida el cuerpo en dos mitades para poder compararlas. Como resultado, esta comparación debería acercarse lo más posible a la simetría, esto quiere decir que los ojos, orejas, hombros, pecho, caderas, rodillas, etc., deberían estar a la misma altura a ambos lados de la línea. Eso sí, nunca pierdas de vista que la perfección absoluta no existe y que algunas diferencias pequeñas las acomoda el mismo organismo sin problemas.

¿Qué puedo hacer para tener una mejor postura?

Si hay algo que puede colaborar en esta cuestión, es el autoconocimiento y las actividades que te ayuden a contactarte con tu cuerpo. Percibir tus dolores y malestares, detectar tus problemas posturales, es la clave para poder empezar a solucionarlos. Disciplinas como el yoga, la osteopatía, la kinesiología o la reeducación postural global son algunas de las actividades que te pueden dar una mano a la hora de conocerte. Pero será cuestión de probarlas y de quedarte con la que te resulte más conveniente.

Sea cual fuere la disciplina que aborde la cuestión de la postura, hay algo en lo que todas están de acuerdo: tenés que evitar el sedentarismo. Por más silla ergonómica que te compres o tipo de escritorio que te recomienden o que te cuenten cuál es la mejor forma de colocar el mouse o el monitor de la computadora para tener una buena postura, los consejos que todos los especialistas no se cansan de repetir son que hagas una consulta a tiempo y que, cueste lo que cueste, ¡nunca dejes de moverte!

Propuestas una a una

Kinesiología
A través del test muscular y el lenguaje corporal, la kinesiología trata de mejorar, integrar y relacionar aspectos físicos, nutricionales, emocionales, mentales y energéticos de cada persona en particular.

Ejercicio práctico: después de un día laboral, tendete cómodamente en el piso y relajá tus brazos y piernas. Después, observá si podés conectar tu columna con el suelo al igual que con tu pelvis y cabeza. Una vez que lo hayas alcanzado, cerrá los ojos para tratar de percibir cada parte de tu cuerpo (esto te puede tomar alrededor de diez minutos). Por último, colocate de costado en posición fetal para incorporarte de a poco y evitar así mareos.

Osteopatía
Está basada en el examen clínico y en cualquier otro medio de diagnóstico que ayude a poner sobre la mesa las disfunciones, la ausencia o disminución de la movilidad de los tejidos.

Ejercicio práctico: ideal para quienes trabajan todo el día en la misma posición. Colocar el cesto o el teléfono lejos del escritorio para que tengas que levantarte con cierta frecuencia. Otra opción es que tengas un timer programado que te recuerde realizar estiramientos sencillos de los músculos más afectados en cada caso.

Método de reeducación corporal global (RPG)
Este método trabaja a partir de posturas que generan tensión mecánica y contracción de los músculos para eliminar la rigidez y recuperar la buena forma y la función corporal.

Ejercicio práctico: pararse contra la pared y buscar cuatro puntos de apoyo, nuca (parte alta), omóplatos (juntarlos llevando los hombros hacia atrás), glúteos (manteniendo la curva natural de la cintura) y talones pegados a la pared. Los codos se apoyan con las palmas de las manos hacia arriba. Una vez que logres ubicarte, tratá de mantener esta posición inhalando y exhalando profundamente. Cuando exhalás, los hombros y el mentón bajan; de esta manera, una puede sentir mejor el estiramiento.

Yoga Iyengar
El yoga es una disciplina cuyo objetivo final es la toma de conciencia de la íntima conexión existente entre lo tangible y lo intangible dentro de vos, es decir, cuerpo, mente y espíritu. El yoga Iyengar enfatiza el hecho de que la estabilidad y el equilibrio físico que alcanzás en la práctica regular de las posturas se extenderán a otras áreas de tu vida. Es por esto que una buena postura no sólo afecta beneficiosamente tu físico, sino también otros planos como el emocional y la actitud que tenés frente a la vida.

Ejercicio práctico: cuando se trata de tener una posición erguida, esta disciplina resalta la importancia del buen apoyo de los pies y de su alineación. Esto se debe a que tener un buen apoyo se transforma en la base sobre la cual se forma la postura. Entonces, para lograr una buena postura, lo que más se aconseja es que no pierdas de vista que la distribución del peso de tu cuerpo sea bien pareja en ambos pies. También se sugiere que prestes especial atención a la alineación de los huesos y articulaciones de tus piernas para que los músculos se desarrollen y trabajen armónica y saludablemente a la vez.

¿Cuáles son los beneficios?

-Con sólo corregir tu postura, vas a poder tener un cuerpo más eficiente que te permitirá llevar adelante cualquier tipo de actividad con menor esfuerzo y, entonces, tener un mayor rendimiento.

-Te va a ayudar a conseguir una respiración amplia, evitar contracturas y dolores posturales.

-Logra que los órganos abdominales y pelvianos tengan el espacio y la movilidad que necesitan.

-Impide que se sobrecargue tu columna y evita el desgaste excesivo o prematuro de tus articulaciones.

-Favorece que tu actitud de vida sea expansiva y proactiva.

Expertas consultadas En kinesiología: Lic Ana Mesler, Terapista física. Lic. Sandra Aguirre Polanco,Terapeuta craneosacral.
En osteopatía: Lic. Paula E. Cejo, Kinesióloga, Ftra., osteópata D.O.
En RPG: Profesora Silvina Angulo.
En yoga Iyengar: Stella Beguet, Maestra certificada de yoga Iyengar. Liliana Balmaceda, Profesora certificada de yoga Iyengar.

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