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Yoga kids: una clase para hacer con tus hijos

En esta época, los más chicos también están cansados o demasiado activos; compartí estas posturas con ellos para que se sientan mejor

 
 
Por Gabriela Gordon

El objetivo del yoga para niños es abrir las puertas a la creatividad, la inteligencia y la salud. Si observás, los bebés nacen con una sabiduría innata, hacen posturas de yoga, incluso mudras (yoga de manos), y respiran adecuadamente, después se van "intoxicando" con los malos hábitos que van adquiriendo.

A partir de cuentos y canciones alegres, los pequeños realizarán diferentes posturas acompañadas de gestos y sonidos, emulando posturas que hacen los animales, para así hacer la clase más dinámica. Además, la idea es que vayan aprendiendo no sólo sobre el cuerpo humano y su funcionamiento, sino también acerca de la pertenencia y el respeto hacia los demás.

1. Gato contento y enojado

 
Foto: Julia Gutiérrez


Está contento (al inhalar y al sacar cola) y enojado (al exhalar y curvar la espalda). Esta postura tiene como beneficio ayudarlos a tener un buen descanso, una mayor concentración y mejor rendimiento.

2. La montaña

 
Foto: Julia Gutiérrez


En esta postura se extiende toda la columna, se sube bien la cola (los isquiones) y las manos están bien apoyadas empujando hacia atrás, mientras que los talones buscan el suelo (si se puede, ¡se apoyan!).

3. El mono

 
Foto: Julia Gutiérrez


Cuidando la postura del cuerpo, pueden tomarse con ambas manos los dedos gordos de los pies. Hace falta mucha concentración y tener conciencia del propio cuerpo. Es clave estar cómodo en la postura y no exigirse.

4. Danzarín

 
Foto: Julia Gutiérrez


Esta postura sirve para trabajar el equilibrio del cuerpo y la mente. Se debe realizar con ambas piernas observando con cuál tienen mayor equilibrio. La idea es formar una figura armónica y muy linda.

5. El árbol

 
Foto: Julia Gutiérrez


Acá puede sumarse un grande que ayude a mantener el equilibrio. Se realiza con ambas piernas, los pies se adhieren al piso como si fuesen las raíces y los brazos, las ramas. ¿Los dedos? Representan las hojas.

6. Paro de hombros

 
Foto: Julia Gutiérrez


El grande sostiene de los pies para dar mayor seguridad. Es una postura de quietud que requiere mucha concentración. Apoyar las palmas sobre la cintura, juntar los codos y elevar las piernas como queriendo tocar el cielo.

7. La pinza

 
Foto: Julia Gutiérrez


En esta postura un grande puede ir nombrando (casi en susurro) las diferentes partes del cuerpo para que se vaya aflojando, pero sin generar movimiento, sólo sintiendo la respiración en la pancita. Y luego, recostarse y quedar boca arriba para un lindo descanso.

El yoga los ilumina

A partir de los cuatro años, los chicos pueden empezar a tomar clases. En esta primera etapa, la práctica es totalmente lúdica. Se relatan cuentos nombrando las posturas, canciones con mantras fáciles y alegres, y los chicos pueden hacer gestos, sonidos y caras de animales y trabajar diferentes respiraciones.

Ya a partir de los 7 a 11 años, se les puede enseñar series más coreografiadas y mantener un mayor silencio y atención en cada postura. Siempre sin forzarlos, porque están en una etapa de crecimiento y, sin querer, podemos lastimarlos. Ellos más que nadie saben hasta dónde pueden llegar con su cuerpo, sólo podemos acomodarlos con mucha delicadeza, y nunca presionar vértebras, solo acomodar la posición del tronco, manos y piernas.Lo importante es aprender jugando porque es más divertido, porque los hace más felices y, por consiguiente, más sanos y luminosos.

Por la Prof. Heidi Kuklin, de Espacio Sinergia.

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¿Dónde practicar?

Espacio Sinergia
En Palermo.
Más info: www.espaciosinergia.com.ar

Yoga Crecer
En Núñez.
Más info: www.yogaparacrecer.com.ar

Centro Yoga Baires
Bajo de San Isidro.
Más info: www.yogabaires.com.ar

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