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Reapareció tu ex, ¿y ahora?

Cómo transitar este tipo de encuentros inesperados, según el momento en el que te agarre; ¿te pasó? ¿qué hiciste? Contá tu experiencia

 
 
 

Por María Paula Bandera


Atrás quedaron los días de pijama y kilo de helado frente al televisor: archivaste los CD de Luis Miguel y te reencontraste con tu corpiño push up. Pero justo ahora que los pajaritos vuelven a cantar... CHAN: ¡¡apareció tu ex!! Ley de Murphy, coincidencia indeseable, mala pasada del destino, ponele el nombre que quieras, lo cierto es que parece que este muchacho tiene un sensor oculto capaz de detectar tu felicidad, y cuando se activa, ahí reaparece él, justo para agitar la fiesta de recuperación posrruptura amorosa y proponerte otra: la del rencuentro.

"En mi época era diferente", dicen las abuelas. ¡Claro! antes, terminar una relación era más fácil. En esta era hiperconectada desaparecer de la faz de la Tierra -o sea, de los contactos de tu ex- es una misión casi imposible. Te borraste de Twitter, pero seguís con el mismo número de celular; cambiaste el mail, pero tenés el mismo perfil en Facebook. Así no hay pasado que aguante ni ex que se resista. Como sea, de la situación en que te encuentre el muchacho depende mucho el curso que siga esta historia. Te invitamos a repasar juntas algunas opciones.

Te encuentra sola

Si estuvieras acompañada, el "no" sería una opción más viable, pero resulta que esa tanga negra de encaje que abandonaste en el cajón te pide a gritos que la uses, los sábados a la noche te la pasás mirando ese programa de publicidades y, mientras tu amiga habla de lo rico que comió con su novio en el restaurante de moda, vos les contás que una marca de gaseosa sueca hizo una propaganda re loca en la que unos monos bailaban tap.

De pronto, aparece -reaparece- él: releés el mail que te mandó, el SMS que no respondiste, y le das una nueva oportunidad. Pero vale la pena que pienses por qué: si se trata de un salvoconducto para evitar más sábados a la noche en soledad o si realmente querés estar con él. Tener en claro el porqué y el para qué es una gran ayuda a la hora de decidir si vale la pena volver.

Hay dos razones clásicas que te alejan del buen puerto: vuelvo porque no quiero estar sola o vuelvo porque escucho el reloj biológico como una bomba a punto de estallar.

En el primer caso, acordate de que "más vale sola que mal acompañada". Así que, mejor, aceptá salir en esa cita a ciegas que te armaron con el amigo de tu primo o despertate temprano y hacé cualquier actividad que te mantenga ocupada y alejada del "peor es nada".

En el segundo caso, si bien puede darte bronca creer que le regalaste los mejores años de tu vida a tu ex, para que él se vaya justo cuando tu Susanita interna está operando a pleno, la verdad es que a esta altura de la vida enamorarte de otro y buscar un hijo juntos puede llevarte menos tiempo que hacer de tu ex un tipo deseable.


 

Estás con alguien

Puede ser que lo hayas olvidado por completo, que un despreocupado "¿quién?" salga de tu boca cuando lo nombran, e incluso que hasta desees que sea feliz con otra. ¿Por qué? Porque vos ya estás con alguien, obvio, y así vas por la vida muy contenta y relajada, hasta que este zopenco se acuerda de vos y te arruina los planes. Acá pinta la duda existencial: ¿qué hacés?, ¿le das otra oportunidad o apostás a la nueva relación? Dice que ya no es quien solía ser, cambió, está más maduro, se dio cuenta de que sos el amor de su vida y hasta empezó a tomar esas clases de yoga que tanto le recomendaste. ¿Trampa o realidad? Es muy difícil cambiar los rasgos de la personalidad, se pueden mejorar actitudes o modos de vincularse, pero más que quedarte con la promesa, vale la pena que sopeses sus virtudes y defectos y pienses si podés amarlo a pesar de éstos.

Y si te preguntás por qué tu ex apareció justo ahora que todo iba tan bien, ¡de maravillas!, tené en cuenta que algunas veces, de manera inconsciente, nos ponemos en pareja nuevamente para darle celos a nuestro ex, una especie de "esto que te estás perdiendo, otro lo disfruta". Y entonces, mientras te debatís entre uno y otro, disfrutás de ser doña Flor y sus dos maridos. Es que después de tanta sequía amorosa -cuando tu ex había desaparecido del mapa y el actual no encontraba la brújula-, viene bien saber que tenés un candidato en la cama y otro en la lista de espera. Pero ¿hasta cuándo? Porque todo tiene un límite, y en este caso es lastimar a las partes involucradas. Tarde o temprano, tendrás que renunciar a uno de los dos.


Volvió, ¿y qué?

Tu ex volvió, pero no te importa porque decidiste cerrarle la puerta. Eso no significa que tengas el corazón de piedra: podés ayudarlo a que tu negativa duela lo menos posible. Se trata de acompañarse durante el duelo: hablar, compartir recuerdos, hacer una buena distribución de la tristeza. Así y todo, cuando esta etapa de sanación haya quedado atrás, es probable que tampoco quieras ser su amiga (léase: enterarse de sus últimas conquistas amorosas); eso no significa que donde hubo fuego cenizas quedan. Nada de teorías rebuscadas; simplemente, con los ex sucede como con nuestros padres: sabemos que tienen sexo, pero no queremos enterarnos.

Y sí, ya lo sabemos, nos pueden acusar de gatafloras, pero bueno, también queremos que la historia dure un poquito más. Que él vuelva a pedirte una segunda oportunidad, que golpee a tu puerta para devolverte el libro que le prestaste, que diga: "OK, nos separamos, pero sigo pensando en vos". Ojo, su ausencia no significa que te haya olvidado, cada uno atraviesa el duelo a su manera; quizás él necesite alejarse del todo para superar el dolor. También puede ser que prefiera desaparecer porque los ánimos están tan caldeados que el reencuentro es una competencia de quejas y reproches; más vale, entonces, posponerlo un tiempo. Pero si su ausencia no se debe a nada de esto, es importante aclarar que el dolor no se puede cajonear, hay que atravesarlo para superarlo, por eso su receta de "borrón y cuenta nueva" podría jugarle una mala pasada en el futuro.

Experta consultada
Lic. Esther Victoria Czernikowski
Psicoanalista, autora del libro El amor entre el humor y el dolor


¿Qué hiciste cuando apareció tu ex? ¡Contanos!

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