Hola, ¡feliz día de San Valentín! En mis épocas de enarbolar la bandera del antiimperialismo solía decir que era una fecha impostada para aumentar el consumo, entonces toda la cursilería rosa y roja me parecía una fantochada. ¿Era necesario regalar un oso de peluche con un "Te amo" estampado para la ocasión?, ¿la música melosa?, ¿las notas en TV de personas jurándose amor eterno?, ¿las personas pegoteadas por el calor en las plazas para cumplir con la fecha?, ¿las solteras desorientadas?, ¿las bombonerías haciendo promos de chocolates derretidos? ¿Es necesario? Hoy creo que sí, y lejos de despotricar por las fechas articuladas con un boom de compras, creo que cualquier excusa es buena para celebrar. Está bien esto de "todos los días debería ser día de la madre, o del padre o de la pareja", pero no vienen mal los recordatorios.
Estas efemérides, que para quienes trabajamos en algún medio de comunicación nos marcan el ritmo y tono del contenido, son como post-it que nos obligan a poner la atención ahí. Recuerdo que una vez una amiga me confesó: "Yo odiaba el día de la madre, pero ahora que tuve un bebé no solo quiero que me digan feliz día, sino que me mimen, me regalen algo lindo, que sea un día especial."
Hoy no haré nada de nada, primero porque G. está de viaje, segundo porque si estuviera, no sé ni siquiera si se acordaría, calculo que caería con un ramo de flores después de mil indirectas, pero valoro mi conexión con él a distancia, disfruto de los festejos ajenos, celebro el amor en todas sus formas incluso los que vienen con moños de estampa de corazoncitos. Una señora en el noticiero decía horrorizada: "Hoy festejan San Valentín y en un mes se separan." Y yo me preguntaba: "¿Y?, qué importa, si no sabemos dónde estaremos en un mes".
Entonces, me viene a la mente un poema que aprendí de memoria a los 15 años, cuando tuve mi pico de cursilería. Es de Mario Benedetti y siempre me conecta con un espacio interior mío de amor ilimitado. Hoy, San Valentín mediante, me puedo dar este permiso:
Hagamos un trato
Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo
Feliz día, y ustedes también pueden contar conmigo.
Abrazo

Nombre: Sole Simond
Edad: 32 años
Profesión: Además de ser editora de OHLALA! desde que arrancamos, soy instructora de respiración de la Fundación El Arte de Vivir.
Estado civil: En veremos.
Mascota: Kali, una gatita siamesa.
Sueño: que este blog nos conecte con esos espacios que nos hacen bien.
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