Finalmente el sábado fuimos con Fede, suegros y Rossi a la Clínica a visitar a Nico y Giselle, mi cuñada. A esta última la encontré regia y viéndola tan común y relajada (bancándose fotos y visitas, con cría en Neo) me reconocí -a mí misma, en esa misma circunstancia- atípica, hipersensible, casi huraña.
A la vuelta de la Clínica Fede me propuso ir al cine... con mi amiga. Que aprovecháramos e hiciéramos una salida a solas, dijo, que él se quedaba con las nenas. Acepté gustosa.
Quisimos mirar la última de George Clooney pero cuando entramos al complejo, leímos: "Los descendientes, 22.40 localidades agotadas". "¿Te interesa esta otra, la Dama de Hierro?", me dijo Rossi. "Qué sé yo... seguro que la actuación de Meryl Streep es muy buena pero... no sé, ¿y a vos?"... "No sé tampoco... ¿Cenamos mejor?"
Y se ve que ambas estábamos con hambre porque no tardamos mucho en pegar la vuelta.
Cenamos pizza de mozzarella, rúcula y parmesano -en un restó a un par de cuadras- y en un momento de la plática, no me pregunten cómo (o sí, pero no viene al caso), entramos a confesarnos complejos o rollos que teníamos, o que alguna vez habíamos tenido, con nuestro cuerpo.
"A mí no me gustan mis piernas, ya lo sabés... ¿pero se nota?" me preguntó Rossana, como si tener ciertos "defectos" (lo pongo entre comillas, que conste) fuera más leve que el hecho de que nos descubran acomplejados por ellos.
"Yo hasta hace un tiempo andaba acomplejada por el estado de mi delantera, después de haberle dado las tetas a mis hijas... ahora digamos que ya me acepté... y como siempre sucede, empecé a verme, a verlas más alegres", le confesé.
Tampoco olvidé mencionar los pelos en los brazos, rollo hasta mis veintitantos, ni la obsesión por el peso en la adolescencia, ni la cara de galleta achinada que todavía hoy me veo después de 3 días seguidos que como en exceso... "Pero en general, no me quejo ya...", terminé diciendo.
Y mi amiga terminó mostrándome sus pantorrillas mientras hacíamos la cola para comprar helado.
"No sé cuánto de los complejos físicos estará hablando de carencias en lo afectivo...", pensé seriamente, en el camino de vuelta... Y sigo sin saberlo, pero lo cierto es que encontrarme en esa situación, con mi amiga de cómplice, que no sólo no me juzga sino que siempre me ve "beia" (como diría eia)... que se ríe conmigo misma y VICEVERSA... hace que la "defectuosa" condición humana, en algunos sentidos, bien valga la pena.
¿Qué piensan? ¿Y cómo se sienten ustedes con su cuerpo al día de la fecha?

Inés es actriz, autora y directora de cine. Actualmente se encuentra desarrollando su primer largometraje. Es mamá de China (4 años) y Lupe (2 años); y está cargo del "blog de la mamá" desde septiembre de 2009.
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