Para aprovechar la vista al jardín, la dueña armó un escritorio con un tablón de fibrofácil (Easy, desde $218) y un par de caballetes de madera ($60). Todo pintado de blanco. Sobre ella, la máquina de coser heredada de su madre. Además, para guardar las cosas pequeñas, como hilos y botones, recicló unos frascos de mermelada. De fondo, las cortinas blancas de tela, que recicló colgándoles unas borlas verdes en el centro (las comprás en cualquier mercería desde $30). Al costado de la mesa, se ubicó una camita antigua transformada en sillón.
La protagonista de este ambiente es la biblioteca. En ella, la dueña de casa guarda sus tesoros: la colección de teteras antiguas que fue juntando a lo largo de su vida. Si querés conseguirlas, podés espiar el blog de Vicky Llambí, http://rosatelma.blogspot.com , que vende objetos antiguos.
Aquí la dueña pasa largas sobremesas junto con sus amigos y su familia. Una mesa de comedor (Boulevard Sáenz Peña, $3000), que en algún momento fue mesa de cocina de campo, es el espacio de encuentro. Sobre la mesa cuelga una pantalla de mimbre, del Puerto de Frutos de Tigre ($180). Sobre los bancos, una alfombra en lana de oveja con guardas decorativas traída de Salta: se consigue en Elementos Argentinos por $1150. Además, almohadones patchwork que se consiguen en Jumbo.
Sobre la ventana que da al jardín se lucen una serie de suculentas, ¡muy fáciles de cuidar!, que se pueden conseguir en Mil Veces, almacén de jardín (a partir de $35 con maceta).
El concepto de la decoración es simpleza y calidad, por eso se destacan una mesa de campo de pino oregón (Boulevard Sáenz Peña, $3100) y el mantel de lino rayado rosa y blanco (Desparejo, $430).
En el living, sobre un banco viejo de madera, encontramos un barco realizado con maderas de demolición (4 Manos y 2 Cabezas Objetos, $650).
Toda la casa tiene un hilo conductor tanto en los tonos (suaves, tiza, blanco y tierra) como en el material estrella, la madera. Todo parece hablar un mismo lenguaje, y cada detalle fue pensado e ideado por la dueña sin pretensiones, con poca plata y con mucha simpleza. Herencias de familia, objetos reciclados y muebles viejos de los mercados de pulgas parecen ser la fórmula de la decoración vintage que nunca falla.
Para talleres de restauración y deco vintage, podés tomar clases en Boulevard Saenz Peña.
Más info: www.boulevardsaenzpeña.com.ar
Si estás cansada de ir al Mercado de Pulgas de Dorrego, alejate un poco de la ciudad: en San Antonio de Areco, alrededor de la plaza principal, hay varios galpones de compraventa donde venden muebles y cosas viejas. Es mucho más barato que el clásico mercado de Palermo.
Fotos de Victoria Schiopetto¿Te gusta este tipo de ambientación? ¿Qué objetos te gusta rescatar del pasado?
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