No sé si sucede un cambio significativo detrás del cambio en el calendario (y del correlativo movimiento del planeta), pero lo cierto es que esta organización cultural en-el-tiempo termina condicionándonos... y a los primeros días de arrancado un nuevo ciclo (o a los últimos del que termina), uno empieza a cranear modificaciones de todo tipo.
¿A dónde estoy queriendo llegar con esto?
A que últimamente vengo amasando mis ganas, mi deseo, mi necesidad de volver a ejercitarme, no sólo en el ámbito del trabajo, como vengo haciéndolo, sino también en un espacio de taller/seminario, en un vínculo alumno-docente/guía/maestro. Y que éste quizás sea un buen momento para apuntármelo, y actuar en concreto.
Sí, en un sentido amplio y profundo todos los seres humanos y circunstancias de la vida nos están enseñando, pero bueno, ya sabemos, cuando queremos pulir ciertas técnicas o fortalecer ciertos "músculos", no está mal acercarse a quienes nos enseñan en ese otro sentido más directo.
En lo personal me gustaría volver a entrenar el pensamiento... y por otro lado, el cuerpo/espíritu. Desconozco si los tiempos de mi trabajo me darán ese hueco, pero si todo coopera, una posibilidad -entre un par- sería empezar a asistir a unos encuentros de Filosofía que Tomás Abraham coordina. Hace unas semanas me lo crucé de casualidad en la calle y me acerqué a saludarlo (lo había apenas conocido de estudiante) y tras cruzar unas breves palabras y contarme que quien fuera mi profe de Filo en el CBC -de su cátedra- este año se había suicidado (muy fuerte escucharlo)... me invitó a estos encuentros que ofrece de manera gratuita en un teatro (Espacio Callejón). Antes los hacía en un espacio privado y según entiendo, eran unos pocos los que "accedían" pero se ve que el círculo se ha ido abriendo (bien por ello).
En relación al cuerpo/espíritu, vengo barajando dos caminos. O bien volver a clases de yoga, en un lugar muy accesible y cerca de casa, con una onda devocional que me inspira calma... o bien volver a mis clases de danza e investigación del movimiento con Melanie, mi maestra de vida casi. Parecen actividades similares pero son distintas. Creo que la última -más costosa y a trasmano- me ayudaría mejor en la creación de rutinas para las clases de expresión para niños. Ah, bueno, sí, no sé si se los había contado, pero la idea -con Rossana- es seguir desarrollando el taller en barrios populares (como empezamos muy tímidamente este año), y quizás algún día abrirlo en otros ámbitos. Sin ansiedades, de a poco, que se vaya dando.
En síntesis, me siento cómoda con las herramientas que al día de hoy tengo, no me quejo... pero sé que podría trabajar más agudamente y de modo más relajado y completo... si siguiera trabajando fino en esos planos.
¿Y ustedes? ¿Hay algún tipo de clase, taller, espacio, entrenamiento... que ya estén proyectando? ¿Qué me cuentan?

Inés es actriz, autora y directora de cine. Actualmente se encuentra desarrollando su primer largometraje. Es mamá de China (4 años) y Lupe (2 años); y está cargo del "blog de la mamá" desde septiembre de 2009.
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