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Armá tu picnic y conectate con vos misma

Llená la canasta, andá a un espacio verde, tendé el mantel y disfrutalo; este es el momento

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Llená la canasta, andá a un espacio verde, tendé el mantel y disfrutalo; este es el momento


Espontáneo, fresco, ligero: un picnic te conecta con tu costado más simple. Te invita a sacarte los zapatos, a comer algo rico con la mano. Te reencuentra con la tierra -aunque se trate de un pequeño cuadradito de verde-; te oxigena. Te saca de lo habitual, no necesita de grandes preparativos, ¡ni hay platos para lavar!, se comparte. Sus posibilidades son infinitas: familiar, de pareja, entre amigas, sola. Puede ser al mediodía, a la tarde. De noche. No hay nada pautado. Pensándolo bien, un picnic te puede conectar con tu esencia, con esa parte tuya que tantas veces desaparece bajo el peso de lo impuesto. ¡No hay modelos, pautas ni protocolos!

Elegí tu lugar

Fuiste a una plaza cerca de tu casa, los Bosques de Palermo, un jardín, una terraza. Mirá a tu alrededor: de todos los lugares del mundo, éste, hoy, es tuyo. No significa que sea el único. O que sea definitivo. Hay otros, claro. Pero hoy, éste es el que elegiste para tu celebración de primavera. Si es un lugar habitual, ¿por qué no mirarlo como si fuese nuevo? La calle que atravesaste para llegar, los árboles, el olorcito a pasto. Si es un lugar que no conocés del todo: qué buena oportunidad para descubrirlo. Quizá también puedas focalizarte en ese rinconcito de tu casa que tanto te gusta y llenarlo con la energía de tu picnic.

Brindá por tus logros

Puede que trabajes de lo que más te gusta o quizá tu trabajo te signifique un medio para viajar, salir, vivir sola, ahorrar. Eso también bien vale un brindis primaveral con jugo de naranja. Seguramente -¡por suerte!- tengas objetivos pendientes. Guardalos para tus resoluciones de Año Nuevo. Este mediodía de sol, estás celebrando todo aquello que lograste, sin pensar en ningún debe ni haber. Así que nada de hacer cuentas. Concentrate en la satisfacción que te provocó tu último logro o en el cafecito que te preparás todas las mañanas apenas llegás a la oficina: esa rutina que adorás y que tanto hace a tu día a día.

Redescubrí tu estilo

La primavera es la estación perfecta para redescubrirnos, y el picnic, una excelente manera de celebrar lo que somos, con naturalidad, sin presionarnos por lo que no somos. Esa remera que adorás y que tiene la estampa gastada de un pájaro tal vez esté diciendo de vos mucho más de lo que pensás. Por algo te hace sentir más linda, más libre. Puede ser un flequillo, un color de esmalte. Todas tenemos una onda propia, sólo que a veces queda sepultada bajo una cantidad de imperativos que, en lugar de sumar, restan. Así que a bucear en el placard en busca de aquello que más te identifica y a salir, canasta en mano -o bolso, o mochila-, a disfrutar de la tarde.

Despertá tus sentidos

Los cítricos del invierno tienen lo suyo, pero acá están llegando las frutillas, los espárragos. Saboreás, olés. Regresa a la escena la piel y con ella, el tacto. Esas ramitas, esos hilitos de pasto que se adherían al suéter en invierno, ahora se te pegan a lal cuerpo. La luz parece más nítida, y acá estás para recibirla, acostada sobre un mantel a cuadros. Nada más sensual que un picnic. Aunque no estés acompañada por el galán del momento. La experiencia de comer un quesito brie hojeando una revista, al sol o debajo de un árbol, despierta los sentidos. Desperezate con ganas.

Conectá con tu cuerpo

Apoyada sobre un árbol, dejás a un costado el libro, arremangás tu jean, te sacás las medias y ahí está: tu cuerpo pidiendo a gritos un poco de aire, de sol. Por suerte, todavía falta para el calor abrasador del verano, y lo que te envuelve es una sensación tibia, amigable. Es cierto: siempre que llega la primavera, te preguntás por qué no tuviste la constancia de ir al gimnasio durante el invierno. Hoy, no te preocupes. Es tu día de picnic, tu recreo. Focalizate en aquello que más te gusta de tu cuerpo. Respirá, dejá que tus pulmones se llenen de aire fresco, relajate y, aunque no seas una habitué del yoga, estira los brazos y saludá al Sol.

Valorá tus afectos

¿Qué mejor manera de sentarte alrededor del mantel primaveral que celebrando a tus seres queridos? La familia perfecta no existe, así que olvidemos las cuentas pendientes y recuperemos lo mejor de cada uno. ¿Y tus amigas?  Aunque no las veas tan seguido como quisieras, ellas son sinónimo de picnic, de recreo, de pasarla bien. Con tu pareja, poné cualquier crisis en pausa. Ya terminaron los meses de hibernación compartida, así que, mientras una vaquita de San Antonio camina  sobre tu mano, celebrá esta posibilidad que tienen los sentimientos de renovarse, de llenarse de aire fresco, como las estaciones.

Por Carolina Esses

Y vos... ¿qué planeás para esta Primavera? Dejá tu comentario.

 
 
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