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Yo también las apoyo

 
 

Con el lunar en el pecho todavía, con mis ansias intactas de conquistar a fondo mi independencia, con la revisión de mi recorrido a mitad de camino, así voy caminando por el Microcentro, de vuelta a casa. Miro a mi alrededor y confirmo que hay millones de personas en otras muy distintas circunstancias, y en eso recuerdo el pedido de Mabedie para difundir el proyecto "Por un Postnatal de 6 meses para todas las argentinas".

Voy ensimismada, masticando mis pensamientos, cuestionándome cómo puede ser que, siendo un tema tan tremendamente maternal, me esté costando encararlo. "Pensalo desde el punto de vista de los pequeños", me digo en un momento, "desde los bebitos, futuros argentinos, ciudadanos del mundo, que están naciendo y tienen todo el derecho a ser mimados por esa presencia pegajosa, intensa, caliente, llena de amor -liberada de otras exigencias- que nadie mejor que su madre puede asumir en ese primer tramo de existencia."

"No quiero caer en un discurso solemne", me acoto luego, "quiero hacer el ejercicio de pensar profundo. ¿Qué tiene de tan importante que una mamá pueda estar físicamente disponible en esos meses fundacionales?" me cuestiono. "Bueno, supongo que no hay que ser muy lúcido para darse cuenta de que una situación donde una criatura tiene a la persona que la parió cerquita, atenta a sus necesidades más enigmáticas... es mucho más favorable y feliz que si la criatura tiene que pasarse largas horas con otra persona. Con otra persona adulta, desde luego, que en el mejor de los casos será amorosa y responsable, pero que nunca jamás podrá estar tan entrañablemente conectada a ella como su propia mami."

Sigo tomada por los pensamientos, voy hilvanando el post a medida que avanzo, sin mucha idea: "Desde ya que una licencia extendida no es condición suficiente para un vínculo pleno y sin interferencias entre el bebé y sus padres, pero sin dudas es muy favorecedora... Está bueno remarcar esto", me recuerdo.

Ya en el subte, milagrosamente sentada, le doy vueltas al asunto, como queriendo llegar al meollo: "¿A qué vamos con meses fundacionales? ¿Qué tanto influyen esos "meses fundacionales" en el contexto de una existencia? No lo sé bien, pero intuyo que un bebé que puede disfrutar de una intimidad plena con su madre durante más tiempo, durante el tiempo que ambos lo necesiten (para lo cual se requiere mucho más que este proyecto, insisto) será una persona más... ¿más satisfecha el día de mañana? ¿Más confiada tal vez? ¿Más inteligente en lo emocional?"

"Si se invierten fortunas en educación especulando con el futuro, ¿por qué no invertir tiempo y dinero en una mejor crianza desde el vamos? Sí, suena lógico. Trabajar por un suelo emocional que sea rico, poderoso, fuerte, abundante... y sobre el cual, más adelante, se irá sembrando todo el resto de saberes. Suena coherente."

Bajo del subte y subo las escaleras. Los pensamientos se me dispersan. "Quiero darles una mano, como me lo pidió Mabe, no saben cuánto. De algún modo u otro, todas estamos queriendo conquistar esa anhelada independencia. No se imaginan lo que puedo llegar a comprender a esas mujeres...", concluyo, con lágrimas en los ojos, no pudiendo entender por qué estoy casi llorando después de haber pensado todo el viaje.

No sé si escribí lo más apropiado, pero sepan que yo también las apoyo.

¿Qué piensan del proyecto? Todos los puntos de vista enriquecen. ¿Cómo fue su post natal y la vuelta al trabajo? ¿Lo hubieran deseado de otro modo?

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