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De shopping por el sex shop

¿Se animan a ir de compras con su pareja en busca de estimulantes para una noche de sexo? Buena excusa para generar un cambio. Por Juan Yesnik

 
 

 
Foto: Flickr/daquellamanera


Por Juan Yesnik
Especial RevistaOHLALA.com

¿Qué diferencia existe entre ver a un niño a en una juguetería y reconocer a un adulto en una tienda de "juguetes sexuales"? La diferencia es el pudor... ¿por haber "perdido la inocencia"?

Muchas parejas recién se animan a entrar juntos a un sex shop cuando están de viaje por el exterior donde no "corren riesgos" de ser descubiertos. Hay algunos "osados" que, al no poder irse lejos, se animan a la aventura pero camuflados con pañuelos, sombreros y gorros. "Hasta se han puesto peluca y pegado bigotes", tal como relatan algunos empleados de locales, sorprendidos por tanta creatividad y vergüenza.

Están quienes, después de haber explorado los artículos por Internet, compran on line o por teléfono y se obsesionan en preguntas y sugerencias hasta que el vendedor les asegura que "el paquete llegará debidamente cerrado y que nadie podrá identificar de donde viene el delivery".

Estas son, apenas, algunas de las actitudes frente a los sex shops que representan los tabúes que aún tenemos frente al sexo.

Imaginá la posibilidad de proponerle a tu pareja salir juntos de shopping, pero al sex shop. ¿Lo ves posible? ¿Cuál creés que sería la respuesta a la cita? ¿Cómo creés que se comportaría cada uno llegado el caso?

En definitiva, la propuesta es una invitación para que muchos comiencen a hablar del sexo en pareja.

Ante todo, es tiempo para muchos de vencer ya el pudor "entre dos" y descubrir qué deseos y fantasías tiene el otro. Si el temor es la mirada de los otros o el comentario social, en esta instancia no hay riesgo de nadie mire, escuche y comente. Apenas el diálogo se haga costumbre, atravesar la puerta de un sex shop juntos será una simple aventura de niños, en busca de una muñeca o un autito (así como en las jugueterías infantiles, hay todo un mundo fantástico por descubrir).

En un sex shop hay mucho más de lo clásico y esperable. Profilácticos, aceites, cremas y lubricantes de todos los gustos y colores. La idea es habilitar la diversión y el placer de todos los sentidos. Hay películas, lencería, accesorios, estimuladores...

Suele haber empleados expertos para guiarlos en un tour que algunos visitantes, relajados y seguros, llegan a confundir con una visita al sexólogo, urólogo o ginecólogo. "Nos han pedido consejo por la pérdida de deseo, alergias, la próstata..."

Hay un profesional esperando por mejorar la vida sexual. El sex shop, por lo pronto, es una excusa y un lugar donde mejorar las relaciones de pareja. Cada quien podrá ir solo y sorprender en casa a su partenaire, pero no dejen de ir juntos. Por lo pronto, será un lugar interesante para ambos. No creo que, como suele ocurrir cuando salen de shopping, el otro se anime a esperarlo en la puerta.

¿Compraste alguna vez en un sex shop? ¿Cómo fue la experiencia? Dejá tu comentario.

Algunos de los puntos de la ciudad donde podés encontrar sex shops:



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