"Alinearse al cambio trae ventura; resistirse, conflicto." Hace seis meses que tengo un cartelito con esta frase pegado al pie de mi compu. Lo leo y lo releo varias veces al día. Y algo debe haber penetrado en mí, porque hoy me dispongo al cambio: me voy de OHLALÁ! Me paso al diario La Nación a manejar los temas relacionados con el mundo femenino.
Hoy me animo a salir de mi zona de confort y a saltar hacia lo desconocido (¡no se dan una idea del cuiqui que me da!), pero es lo que me toca y lo acepto. No es que me salga fácil tener una conducta tan zen. Me costó -y mucho- llegar a esta decisión. Noches sin pegar un ojo, conversaciones con jefes, familiares, amigos, colegas, hijas... Todos me brindaron generosamente su punto de vista, el abanico iba desde el "estás loca, ¿cómo vas a dejar OHLALÁ! en su mejor momento?" hasta "qué bueno, es una excelente oportunidad para vos". Una vez más, descubrí que no importa la cantidad de gente que tengamos alrededor, las verdaderas decisiones se toman en soledad, "porque cuando estás con vos misma, te conectás con el todo", le gusta repetir a mi amiga Loli. Algo de cierto habrá...
Me voy con la alegría de saber que pudimos armar una revista que no subestima a la mujer, que no la reduce a un objeto de consumo, que la trata de igual a igual, que hablamos el mismo idioma.
En un momento, era impensable hacer un título femenino en el que el tema principal de tapa estuviese relacionado con la calidad de vida. Nosotras lo logramos, y eso nos llena de orgullo. ¿Es una utopía querer armar una comunidad de mujeres despiertas? Para OHLALÁ!, es una realidad. Ustedes y nosotras formamos un grupo de mujeres que "ya nos dimos cuenta": no nos podemos hacer las distraídas con lo que nos pasa. La autenticidad y el compromiso no son una carga, son un estilo de vida.
Me llevo momentos increíbles vividos con todo el equipo ohlalero, me vienen flashes de risas, cierres hasta tarde, sandwichitos de aceituna y queso, corridas de último momento, llantos, peleas, abrazos, reconciliaciones, charlas, reuniones de sumario tiradas en el pasto, el Juego de la Oca, aplausos, mate, los tecitos gourmet, las preguntas infaltables ("che, ¿alguna tiene desodorante?"). Y no sigo porque se me va a piantar un lagrimón.
Gracias a los que confiaron en mí, a los que me dieron la oportunidad de armar y liderar esta revista, a los que me ayudaron a crecer como persona y como profesional. Pero por sobre todo, GRACIAS a ustedes, queridas amigas lectoras, por marcarnos el camino.
Queda en OHLALÁ! un equipo de primera: Sole, Ani, Viole, Carol, Bere, Paula, Ferni, Ana y Vale -y, por supuesto, Inés, nuestra querida psicóloga-, todas conducidas por Tere, la nueva directora editorial. a quien le doy mi más afectuosa bienvenida y le deseo el mayor de los éxitos en esta nueva etapa de su vida.
Las invito a seguir celebrando el maravilloso mundo de lo femenino.
¡Basta de hacer la plancha, chicas! El mundo nos necesita despiertas.
Con el cariño de siempre,
Felicitas Rossi
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