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Curadoras de arte

Son las que les dan forma y sentido a las muestras artísticas; un oficio que está en auge contado por cuatro mujeres que lo ejercen

 
 

 


Inés Katzenstein
Edad: 41.
Estudios: Ciencias de la Comunicación en la UBA. Máster en el Center for Curatorial Studies, Bard College, Nueva York.
Trabajo actual: directora del Departamento de Arte de la Universidad Torcuato Di Tella (www.utdt.edu/arte).
Último proyecto: en proceso creativo de una carrera de Artes Visuales. Cocuraduría de la obra del artista uruguayo Alejandro Cesarco.
Tres artistas recomendados: Liliana Porter, Karina Peisajovich, Adrián Villar Rojas.

Cuando Inés Katzenstein llegó por sugerencia de un coleccionista al Bard College, al norte de Nueva York, casi se vuelve corriendo: en medio de un campo nevado a quince grados bajo cero, el panorama tal vez no fuera el imaginado por esta crítica de arte, becada por la Fundación Antorchas y el Fondo Nacional de las Artes, para especializarse.

Hoy, diez años después de esa "experiencia incomparable", como relata, impresiona el recorrido de aquella chica que adoraba la biblioteca de arte de su padre arquitecto: además de publicar nada menos que en el MoMA un libro sobre arte argentino de los 60, su camino post-Bard College incluyó muestras tan importantes como las curadas en el Rufino Tamayo de México, el pabellón argentino de la Bienal de Venecia 2007, las desarrolladas en el MALBA -fue su curadora de 2004 a 2008- o la muestra "Televisión: el Di Tella y un episodio en la vida de la TV", que cocuró el año pasado y le implicó trabajar no con obras de arte, sino con materiales históricos.

"Empecé trabajando como crítica de arte, también edité libros, y ahora dirijo una escuela de arte... Hacer exposiciones es, simplemente, una manera más de acercarse al arte", explica. Hoy, es una de las profesionales más respetadas del medio, y su trabajo actual se impulsa con la convicción de que al campo artístico argentino le falta una educación más seria y actualizada. "Hay poca crítica y mucha complacencia", dice.

¿Está de moda el rótulo de "curador"? "Para mí, la curaduría es una práctica de organización crítica de objetos o de ideas, que puede aplicarse a distintas disciplinas -opina Inés-. Lo importante no es quién es o quién no es un curador, sino, en todo caso, distinguir entre prácticas improvisadas y prácticas reflexivas, en cualquier área."

Eva Grinstein
Edad: 37.
Estudios: Ciencias de la Comunicación en la UBA. Maestría interdisciplinaria para artistas y curadores en Casa de América (Madrid).
Trabajo actual: curadora independiente y crítica de arte.
Último proyecto: cocuradora del MDE11 - Encuentro Internacional de Medellín, Colombia ( www.mde11.org ).
Tres artistas recomendados: Delia Cancela, Guillermo Ueno, Carlos Huffmann.

El currículum de Eva Grinstein es un reflejo -formal- de esa nena inquieta a quien le interesaba "todo: pintura, teatro, música, escultura", y que hoy es una de las curadoras independientes más prestigiosas del país: desde sus comienzos como periodista y crítica para El Cronista Comercial y revistas como Art Nexus, su CV discurre por exposiciones -que curó en la Argentina, Guatemala y los Estados Unidos-, trabajos como docente y curadurías para bienales de arte como la del Mercosur.

También encabezó premios como el Foster Catena de Fotografía y dirigió diversas secciones en arteBA, además del área de artes visuales del mítico Centro Cultural Rojas, todos hitos en un camino que su espíritu nómade y autodidacta fue descubriendo paso a paso: "Desde mediados de los 90, me aboqué a aprender por mi cuenta leyendo, viajando y, sobre todo, hablando mucho con artistas y estudiando sus obras". Una dedicación que tiene sus recompensas, como cuando el Malba la convocó para curar la muestra del topísimo fotógrafo estadounidense David LaChapelle en 2007, que tuvo una enorme repercusión de público y crítica.

Entre el acopio de datos duros y la subjetividad de trabajar con emociones e ideas, a Eva le apasiona cuando puede "robustecer el proyecto de un artista haciéndole aportes en alguna de estas direcciones". El concepto de "curador" tiene múltiples aplicaciones, dice, y es esperable que se lo use en varios campos: "Si la palabra se puso de moda, es porque hacía falta designar el rol del mediador-productor-organizador-facilitador-director-editor, y un curador puede tener algo de todo eso", opina.

Desde el año pasado, esa energía múltiple que Eva sí tiene está concentrada en los viajes que le insumen la cocuraduría de la segunda edición de una megamuestra en Colombia (MDE11).


 


Melina Berkenwald
Edad: 39.
Estudios: profesorado en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Máster en la University of the Arts, doctorado en Arte y Comunicación en la University of Westminster (Londres).
Trabajo actual: directora de URRA (www.urraurra.com.ar).
Último proyecto: segunda edición de la Residencia de Arte en Buenos Aires URRA.
Tres artistas recomendados: Mónica Giron, Matías Duville, Lucio Dorr.

Algunos la conocen como organizadora de residencias internacionales, otros como curadora, hay quienes la ven como artista visual y los que la consideran una mezcla de todas esas áreas. Melina Berkenwald está en la recta final del proyecto que creó y dirige: en mayo, inaugurará en la galería Del Infinito la segunda edición de la Residencia de Arte en Buenos Aires URRA, cuya primera edición en 2010 reunió a dieciocho artistas de diversas partes del mundo.

Formada en Inglaterra, donde presentó papers, fue docente, ganó becas y trabajó en galerías; como artista, participó en residencias de arte en Holanda, la India y Bolivia. Hoy, desde URRA y otras instituciones, sigue tendiendo puentes entre artistas argentinos y del resto del mundo: "Estoy trabajando en una curaduría que me encargó la Embajada de Suiza y como asesora free-lance -cuenta, y agrega-: De la curaduría, me apasiona que siempre estás trabajando con otros. Me atrae el desafío de conjugar muchos elementos y factores y llevarlos a su mejor y máxima expresión en función de sus límites y potencialidades -define con puntillosidad-. Es importante la mirada del curador, pero lo principal es que quede inscripta en el trabajo realizado; una buena curaduría no necesita que el curador se haga presente."

Melina también cofundó los proyectos RIAA (Residencia Internacional de Artistas en la Argentina) y Nexar, que alienta colaboraciones entre artistas del país y de afuera. Pero no para: en agosto, expondra dibujos en Die Ecke, de Chile, en una muestra colectiva que también la tiene como cocuradora.

Lara Marmor
Edad: 33.
Estudios: Artes e Historia en la UBA. Posgrado en Cultura Brasileña en la Universidad de San Andrés.
Trabajo actual: docente de arte contemporáneo e investigadora.
Último proyecto: Deserto modelo, muestra de artistas brasileños en la galería 713 ( www.arte713.com ).
Tres artistas recomendados: Federico Peralta Ramos, Susana Schnell, Diego Posadas.

"Aprender a mirar es lo más importante -asegura esta investigadora, historiadora del arte y curadora independiente-. El punto clave para formarme ha sido trabajar: mirar la obra, mirar el espacio. Integrar un cuerpo teórico con los deseos e intenciones del artista, a los que se suman los propios." Tranquila y pausada como se la ve, Lara Marmor aplica el mantra de entender "el arte como un todo y la curaduría como un relato de lo que pasa en el arte contemporáneo" a las mil cosas que, como buena curadora, tiene entre manos.

En todo, ese aprender a mirar fue clave: "Desde jovencita, fui haciendo trabajos de apoyo a curadurías y de investigación. Después, trabajé en el Museo de Arte Moderno. En 2008, curé las exhibiciones de la galería 713: hacía tres exposiciones cada mes y medio. ¡Un entrenamiento intensivo!".

Después de un 2010 de clases y viajes, comenzó a dictar seminarios en su estudio y en la galería 713. Especializada en arte brasileño contemporáneo, con innumerables papers y catálogos en su haber, además de becas nacionales e internacionales, para Lara, la curaduría es un terreno libre -"el curador ya no se asocia al conservador del museo como el bibliotecario a la biblioteca", dice- donde pensar el arte en tiempo real. "¡Es lo más difícil: trabajar a conciencia con lo contemporáneo, con lo que está sucediendo!", se entusiasma. Además, claro, de todo lo que implica la gestión y negociación, el lado B de una muestra.

¿Y qué tal el panorama de los curadores "emergentes" en la Argentina? "Tenemos pocos espacios de contención. Las instituciones públicas son pocas y los sueldos, paupérrimos; las privadas marcan el ritmo del campo, y eso, para un curador independiente, implica cierto riesgo. Por lo general, trabajamos autogestionando proyectos", dice, con mil y uno rondando ?

Por Ana Wajszczuk
Fotos de Inés Tanoira
Producción de Carolina Díaz

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