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Luisana Lopilato: "La alfombra roja no cambia mis raíces"

A punto de casarse ¡por partida doble!, cuenta cómo será su nueva vida hollywoodense, sus planes de formar una gran familia y su convicción de estar con Michael Bublé hasta que la muerte los separe

 
 

 


Llega con la cara lavada, el pelo húmedo y una extraña caja de colores en la que se alcanza a leer que dentro hay viandas dietéticas. Claro, todas las mujeres hacen dieta antes de casarse. Pero enseguida ella se escapa del cliché y dice que no lo hace por ella, sino que come viandas para motivar a su mamá a que no abandone el régimen que empezó para bajar de peso. "Siento que así la acompaño, y a ella le cuesta menos", explica.

Así, lejos del cliché y muy cerca del altar, Luisana se aleja cada vez más de su imagen de "chiquitita" con la que debutó en televisión, y también de esa adolescente sexy y febril por la que gritaban multitudes.

Hoy, es una mujer. Casi una "señora". Y el cambio de estado civil viene de la mano del canadiense Michael Bublé, señalado por la prensa internacional como el heredero de Frank Sinatra. O simplemente Mike, como ella no se cansa de llamarlo.

¿Cómo estás? Cualquier mujer del planeta está estresada a un mes de casarse.

Estoy tranquila. Quizás un poco nerviosa por que no falte nada, o por que no me haya olvidado de invitar a nadie... ¿Te digo qué es lo más problemático? Organizar las mesas, porque algunos te dicen: "No me sientes con Fulano". ¡Y vos ya tenías esa mesa cerrada! Esa es mi preocupación ahora.

Porque de todo lo demás se debe ocupar tu wedding planner.

Sí, del resto se ocupa Bárbara Diez.

Digamos, entonces, que estás disfrutando de la previa... ¿O llega un momento en que decís: "Quiero casarme YA y que pase todo"?

Sí, lo estoy re disfrutando. No te puedo decir: "Uf, la verdad, me embola ir a probarme otra vez el vestido".

¿Cómo viene el vestido?

Tengo muchos... (risas) ¡porque me caso 2 veces!

¿Y por qué dos veces?

Mike tiene una familia grande, muchos amigos, y no podíamos invitar a todos y pagarles los aéreos, el alojamiento... Vienen sólo cuarenta personas acá, y por eso después nos casamos en Vancouver. Acá son trescientos invitados, pero allá vamos por los quinientos.

Un megacasamiento. ¿Y también fue mega la wedding shower en Los Angeles que te organizó tu suegra?

Increíble. Parecía un casamiento chiquito. Amber, la mamá de Mike, la organizó en un club de golf... Yo pensé: "OK, listo, llámenlo a Mike y nos casamos acá".

¿Y qué te regalaron? ¿También hubo megarregalos?

Estaba todo elegido, así que no hubo muchas sorpresas. Preferí objetos para cambiar la decoración de la casa y así volverla un poco mía. Mike no tiene ni licuadora ni tostadora, así que muchas cosas para equipar la cocina...

¿La idea es vivir entre Los Angeles, Canadá y la Argentina?

Sí, también dependerá de dónde estemos trabajando. La idea es ser flexibles y manejarnos. No podemos pasar más de dos semanas sin vernos.


 


¿En qué cosas sentís que te cambió la vida esta pareja?

Viajar, por ejemplo. Nunca pensé que iba a viajar tanto. Ni me imaginé ir diez veces a Los Angeles en dos años. La primera vez, los llevé a mis hermanos, y estábamos como locos. Fuimos al Walk of Fame mil veces, no parábamos de sacarnos fotos. Y ahora...

Estar en Los Angeles es como estar en Parque Chas...

Y sí.

¿A dónde te vas de luna de miel?

Hacemos un safari por Africa durante un mes.

¿Fue difícil enamorar a Bublé? No hablaban el mismo idioma...

Difícil no, pero al principio, yo era la que tenía más dudas: "Uy, pero vive lejos, no nos vamos a poder ver seguido". No lo veía posible. No era un romance tan "real".

¿Y qué lo volvió real?

El me convenció de que era posible. Yo me enroscaba con cosas del tipo: "Y... pero ¿cuánto vamos a viajar?", y Mike me demostró que, afortunadamente, tenemos las posibilidades para hacerlo, que los dos trabajamos y lo podemos bancar. Recién ahí me relajé y pude decir: "OK, entonces, ahora no tengo ninguna duda..., es real".

¿Te cuesta más a vos lidiar con la fama de él o a él bancarse a una futura esposa que es una sex symbol?

No; de hecho, él siempre me googlea y, claro, le salen fotos mías de hace algunos años, yo re posando, muy sensual. Ya se acostumbró.

¿No te cela para nada?

No; incluso, yo muchas veces digo que si en un futuro me ofrecieran algún personaje para el que tenga que desnudarme, no sé si lo haría, no me siento cómoda con eso...

¿Y él te dice que te desnudes?

El me dice que tengo que ser profesional y hacerlo. Así que cero celoso.

¿Y vos con él? Los grititos de las fans, las fotos, la prensa...

¿Sabés qué pasa? Yo también tuve una época de cantante; obviamente, no con el nivel de éxito que tiene él. En Israel, supe lo que es estar frente a 10 mil personas que te gritan cosas.

¿Trabajar desde tan chica te ayudó, entonces, a que vivas esto con más naturalidad?

Seguramente. La primera vez que fui a verlo a un show, me dijo: "¿Y...?, ¿te impresionaste?". Me asombré, pero tampoco fue: "Guau, no te puedo creer la cantidad de gente que te sigue...".

Seguro que él esperaba que te cayeras de espaldas.

El dice que soy fría cuando no me impresiono. "Fría perra", me dice... Es de las pocas frases que sabe en castellano (risas).

¿Y cómo es esto de pasar del perfil de "chica de barrio" a convertirte en una princesa de Hollywood e ir caminando por las red carpets?

Lo vivo como algo normal. Yo siento que soy una chica de barrio, y creo que, en el fondo, nunca voy a cambiar eso. Aparte, Mike es un pibe de barrio también.

No te creo...

Te juro. Lo único que cambia es que tiene un asistente las 24 horas y seguridad full time, pero no tiene vida de celebrity. Puertas adentro, él lava los platos, cocina...

¡¿Michael Bublé lava los platos?!

Sí, repartimos las tareas. No existe el divismo. Incluso, me enseñó cómo tengo que poner la ropa en su lavarropas.

¿Vos no sabías?

Sí, pero una vez le achiqué todos -pero ¡todos!- los suéteres...

OK, todas alguna vez arruinamos ropa de novios..., pero no me vas a negar que la vida te está cambiando un poco...

Sí, pero ir a una alfombra roja no cambia mi manera de ser o mis raíces. Yo sé quién soy y de dónde vengo. Lo tengo muy claro.

Parece que el siguiente paso natural para tu carrera es Hollywood...

Sí, es un poco la idea.

¿Y qué tenés ganas de hacer?

Antes del casamiento..., ¡nada! Pero tengo el proyecto de una serie para la cadena ABC que se filmaría pronto en Brasil, así que quizá tenga que ir a grabar antes de casarme.

¿Dejás que alguien opine acerca de tus decisiones laborales?

Consulto con Mike. Y él hace lo mismo conmigo, por ejemplo, con las fechas de sus giras. Pero porque a mí me interesa que él también esté cómodo con mis decisiones.

¿Pensás seguir trabajando acá?

Siempre que haya algo que me interese. Si me ofrecieran un unitario o una película que me gustara, aceptaría. O incluso alguna tira que me desafíe como actriz, también.


 


Venís de una familia muy unida. ¿Cómo les pega el hecho de que prácticamente te vayas a vivir afuera?

No siento que me vaya a vivir afuera; aparte, ellos tienen la posibilidad de viajar conmigo y acompañarme. Es difícil que pase un mes sin que estemos juntos. Si tengo que venir a Buenos Aires por un fin de semana, vengo.

¿Qué cosas rescatás de la educación que te dieron tus papás?

Esto de mantener unida a la familia me parece primordial. Yo vivo al lado -literalmente- de la casa de mi mamá. Nos criaron de una forma tal que ahora no nos podemos despegar. Y si me peleo con mi mamá, por ejemplo, siento que es como estar enferma por dentro. La paso muy mal.

¿Y qué hacés?

Los llamo a mis hermanos y les saco información del tipo: "¿Hablaste con mamá? ¿Le dijiste que me perdone? ¿Está de mejor humor si la llamo ahora?".

¿Y cómo es ser tía?

Mi hermana tiene una hija de 6 años, Daira. Está buenísimo. Me ama, y soy una especie de princesa para ella. "Tía, ¿algún día me vas a regalar toda tu ropa?", me dice.

Sos como su Barbie de carne y hueso... Y hablando de familia y de niños, ¿te imaginás con hijos?

Sí, muchos, ponele unos cuatro o cinco.

¡¿Cinco hijos?!

Sí... (risas). A mí me gustan las familias grandes. Igual, quiero esperar al primero, porque soy muy miedosa.

¿Miedosa de la maternidad?

Me pasa que cada vez que veo a una embarazada, le pregunto: "¿Es tu primer hijo? ¿Y tenés miedo? ¿Y cómo es? ¿Hiciste algún curso? ¿Qué tipo de curso?". Me da mucha curiosidad el tema.

¿Esto quiere decir que ya querés tenerlos?

Digamos que ya tengo el tema instalado en la cabeza. Me veo como a una mamá joven, con hijos antes de los 30 años.

Y más allá del miedo natural, ¿cómo te imaginás a Luisana mamá?

Siento que no voy a tener demasiada paciencia. Pero todos dicen que te cambia la vida, así que quizá yo cambie también. (risas). Me gusta tener a los nenes ajenos. pero un ratito.

¿Y Bublé como papá? ¿Más relajado?

El es muy relajado y le encantan los nenes. Tiene algo especial con los chicos. Donde hay un nene, él está ahí. Y juega con ellos como un chico más: se tira al piso, los agarra, duerme en brazos a los bebés, les canta canciones.

O es súper paternal o quiere ser padre YA.

Las dos cosas.

Sos linda, y eso está a la vista, pero por tu trabajo, la apariencia física debe ser, por momentos, una "obligación". ¿Cómo te cuidás?

Yo no me cuido tanto, de verdad lo digo.

¿No hacés nada?

Voy al gimnasio. Tengo personal trainers en Buenos Aires y Vancouver, pero si no, salgo sola y corro 3 veces por semana unos 30 minutos. Es una rutina intocable.

¿Te relaja correr?

¡Nah! Tampoco me encanta. Es pura voluntad. No es que digo "Uy, qué bueno salir a correr.". Hay veces que me quiero matar.

Y ahora, con tanta red carpet, ¿te asesora alguien con el look o te guiás por las cosas que te gustan y listo?

Ahora está Bernie Catoira, mi asesor de imagen, que me está dando una mano. Porque ya me ha pasado que Mike dice: "Bueno, mañana, entrega de Grammys" o algo así. Y yo me paralizo: "¡No tengo nada para ponerme!". Busqué a alguien que pudiera decirme: "Ponete esto" y que yo supiera que iba a estar bien. Antes, me ponía un taco de corcho para un evento de noche, y ahora, sé que un taco de corcho no va a la noche. Entendí que tengo que estar un poco más pendiente de esas cosas.


 


¿Sos gastadora?

No, para nada. El dinero, lo ahorro o lo invierto en un departamento o un terreno. Pero no soy de comprar por comprar, así compulsivamente. Si compro, es porque lo necesito.

Yo te hacía más shopaholic.

Quizás al principio sí; cuando empecé a viajar, estaba como loca. Iba a Victoria's Secret y creía que era la última vez, entonces, arrasaba. Ahora, ya ni entro...

¿Y cómo cuidás tu cabeza? ¿Hacés terapia, meditás, rezás?

Tengo mucha fe en Dios, creo en El, y eso me da la certeza de saber que todo lo que tengo y todo lo que soy no me vino de casualidad.

Muy espiritual y techie, porque entiendo que sos la actriz argentina récord en Twitter, con más de 450 mil seguidores.

Antes, quizás no tenía idea de lo que era Facebook, Twitter, y no me importaba demasiado. Pero mi agente de prensa me hizo ver la utilidad de las redes sociales como herramientas de trabajo.

¿Twitteás mucho?

Twitteo para estar en contacto con mis seguidores; es un buen punto de encuentro con la gente que te quiere. Siento que es una forma de devolverles lo que me dan.

¿Cómo te ves de acá a algunos años?

Trabajando, porque me encanta y amo lo que hago. A pesar de los cambios que tenga mi vida, siempre voy a estar unida a la actuación porque es lo que mantiene bien mi cabeza.

¿También te ves casada y con los cinco hijos?

Sí, me imagino casada, porque no creo en el divorcio. También me veo unida a mi familia, a mis amigos y a la gente que me quiere.

Vivís haciendo lo que te gusta, estás enamorada y a punto de casarte. ¿Sentís que es hora de pedir o de agradecer?

Nada de lo que tengo lo pedí. Me llegó porque tengo mucha fe y creo mucho en Dios. Y hoy es una realidad. Y la gratitud también pasa por estar con la gente que me sigue, porque si no fuera por ellos, quizá yo no estaría hoy acá.

¡Se termina la entrevista y no me contaste del vestido!

Aviso que todo lo pagué, no tengo nada de canje. (risas). No tengo obligación de decir nada. Pero te cuento igual: Sylvie Burstin diseña el vestido para la boda de acá, después me cambio y tengo otro de Marchesa. Y para Vancouver, uno de los cambios está a cargo de Jorge Ibañez.

¿Y para cuándo se viene un tema cantado por vos y Bublé?

El tiene ganas. (risas). Hay que ver si yo me animo a cantar con él, todavía no me da. Pero algún día seguro.

Por María Eugenia Castagnino
Fotos de Eugenio Mazzinghi
Produccion de Carol Schmoisman
Arte de Hernán Cristiano

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