¿Mejor sola que mal acompañada? La decisión de irte de la casa de tus papás, si no es acompañada por la decisión de iniciar una convivencia o concubinato (que es otro tema), siempre implica mucho esfuerzo. Desde la concepción inicial, la lucha psicológica con la necesidad de retención de tu madre, la búsqueda del momento adecuado para estar más o menos establecida económicamente y afrontar el gasto, la voluntad para salir a buscar departamento, luchar con las inmobiliarias y regatear comisiones, conseguir todos los muebles...
Es difícil pero siempre se logra. Una vez instalada, comienza la verdadera aventura: asumir todas las responsabilidades que mantener un hogar trae aparejadas, empezar a incursionar en las tareas domésticas que antes te resultaban tan tediosas, darte maña con la cocina... Los desafíos que implica este paso importantísimo en tu vida son muchísimos y los miedos, también.
Compartí cómo fue tu experiencia y contanos qué sentiste, cuál fue tu mayor obstáculo, quiénes y cómo te ayudaron a lograrlo y qué es lo mejor de vivir sola.
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