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Cambiar el mundo

Felicitas Rossi, Directora Editorial de OHLALÁ!, reflexiona sobre la solidaridad de las mujeres. Leé el editorial y dejá tu opinión.

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"Hay que volver a salir a la vereda, sacar el banquito a la calle y mirarnos a los ojos", dijo Isabel Vázquez, fundadora de Red de Madres Contra el Paco y por la Vida en el marco del Primer Encuentro María Cher, que se realizó el mes pasado en Puerto Madero. Ana Bilsky, nuestra astróloga, es una antigua promotora de esta idea, está convencida de que es una de las claves para terminar con la inseguridad. Pero ahora, dicho por una mujer que hace ocho meses le mataron a un hijo, porque él decidió -luego de cuatro años de cárcel- dejar las drogas y ponerse a luchar contra este flagelo junto con su madre, tomó otra dimensión en mi interior.

El encuentro fue idea de María Cherñajovsky (más conocida como María Cher) "Yo con esto no quiero ganar un peso, quiero juntar a varias minas grossas, y que cada una cuente su experiencia desde lo que le toca vivir." Y así surgió Mujeres que inspiran: Narda Lepes, chef y conductora televisiva; Florencia Peña, actriz y productora; Jorgelina Racciatti, directora de Marketing de Productos de Cuidado Personal de Unilever; Florencia Braga Menéndez, directora de museos; la ya nombrada Isabel Vázquez y, por supuesto, la anfitriona: María Cher, diseñadora de indumentaria y empresaria. Oficié de moderadora. Fue un orgullo coordinar a seis guerreras con una energía arrolladora. Debo confesar que fui a la mesa con algunos prejuicios, no estaba taaaan de acuerdo con los nombres elegidos. Una vez más la vida se encargó de darme una cachetada y recordarme que lo único que logran los prejuicios es privarnos de ver el ser interior de los que están a nuestro lado.

Lloramos, nos reímos, nos escuchamos, se nos pusieron los pelitos de punta cuando vimos, una vez más, la campaña de Dove (sponsor del encuentro) "libremos a las futuras generaciones del estigma de la belleza". Pero hubo algo mágico, algo pasó esa mañana, quizá lo resuma el mail que mandó Florencia Braga Menéndez días después del evento "Chicas, estuvo lindísimo, ¡me quedé feliz todo el día! No me quería alejar de la energía divina que se liberó. ¡Mil gracias!".

¿Fue eso? ¿Fue una energía divina? No importa cómo lo llamemos. Salimos con la certeza de que un mundo mejor es posible. Que podemos empezar a dejar de lado el odio, la agresión, la competencia y la dominación y reemplazarla por el amor, la solidaridad, la participación y la creatividad. Se necesita un cambio de chip en nuestro cerebro: pasar de la mente dominadora a la mente solidaria.

"Este encuentro me enriquece la vida, me hace sentir poderosa, me dan ganas de más." Fueron las palabras de cierre de María Cher. Siento que fue el comienzo, que plantamos una semilla, no sé cuántos encuentros más habrá. Pero creo que las 250 mujeres que allí estaban presentes se fueron con algo haciéndoles ruidito en su interior.

¿Es posible cambiar el mundo? ¿Podemos modificar nuestra frecuencia vibratoria? ¿Somos las mujeres las encargadas de devolverle la paz al planeta? ¿Necesitamos menos espadas y más cáliz? La respuesta, queridas, está en nuestros corazones. Sólo tenemos que animarnos a abrirlos. Ops, les encargo esta "tareita".

Cariños,

Felicitas Rossi, Directora Editorial

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