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Tuve sexo con mi amigo, ¿y ahora?

Cómo hacer para manejar una amistad con derecho a roce y no arruinarlo todo; participá de la encuesta y opiná.

 
 

Empecemos por el principio. ¿Existe la verdadera amistad entre el hombre y la mujer? La gran pregunta sobrevuela nuestras cabecitas desde siempre, y lo más probable es que ni siquiera exista una respuesta que nos conforme, pero vamos a suponer que sí, y que somos capaces de mantener un vínculo y carente de todo interés romántico con un individuo del sexo opuesto.

Ahora bien, ¿de qué tipo de amistad estamos hablando? Claramente no es igual a la relación que podemos llegar a desarrollar con otra mujer. Con un hombre, los temas de conversación son diferentes y el compañerismo pasa por otro lado. El modo en que interactuamos con él casi nunca escapa al flirteo frecuente o al ocasional piropo subido de tono.

Cruzar la línea

A menos que él sea un escracho, ¿no es lógico que en algún momento a lo largo de la relación la cosa pase al plano físico? Por más que repitamos como un mantra "sólo somos amigos, sólo somos amigos", es muy fácil cruzar la delgada línea que separa una bonita amistad de algo más. Sobre todo, si tenemos en cuenta que no sólo lo queremos, sino que además nos llevamos bárbaro con él, tenemos miles de cosas en común, compartimos códigos y chistes. Y la cosa se complica todavía más si tomaron de más, los dos están solos y quieren un poco de diversión o uno de los dos tiene el corazón roto.

¿Y el día después..? ¡Chan!

Cuando hay un acercamiento físico con nuestro amigo, la relación que tenemos con él cambia bastante, si no completamente. Esto no es necesariamente algo malo, pero sí quiere decir que tendremos que tomar ciertos recaudos de acuerdo con cómo queremos que sigan las cosas: no es lo mismo estar tirada en el sofá mirando una película el sábado a la noche con un muchacho con el que tenemos un vínculo ciento por ciento platónico, que con alguien que nos vio desnuda y sabe cómo besamos.

Es normal estar confundida, porque tenemos una conexión emocional muy fuerte con él y, a menos que estén las cosas muy claras (eso nunca pasa), nos van a surgir miles de preguntas: "¿Cómo llegué hasta acá?", "¿me pasa algo más con él?", "¿y si esto arruina la amistad?", "¿y ahora qué hago?". Pero una vez que el shock inicial haya decantado, llegará la hora de ponerse a pensar seriamente en cómo continuar.

¿Cómo seguir? Dos posibilidades:

Si querés volver a la amistad inicial: Puede haber sido una noche de borrachos o un intento fallido luego del cual comprobaron que no hay onda; la cuestión es que decidieron que lo mejor es dejar todo como estaba. Lo ideal en este caso es poner paños fríos sobre el asunto, tomar un poco de distancia y suspender temporalmente ese coqueteo "en broma" al que estaban tan acostumbrados, porque ya dejó de ser inocente. Es imposible volver al estado previo al episodio, pero eso no significa que no puedan seguir siendo amigos. Hay, incluso, quienes aseguran que luego de conocer a alguien tan íntimamente la relación se fortalece y crece a un nivel superior. La clave está en ir ubicándote de a poco de nuevo en el lugar de amiga y, por ejemplo, evitar las escenas de celos si él no te presta atención o si te habla de otra chica.

Si querés avanzar: Pasar al próximo nivel se sentirá raro, porque a diferencia de tus anteriores relaciones amorosas, ésta no habrá comenzado con un juego de seducción, en el que cada uno muestra lo mejor de sí para atraer al otro. Ustedes ya se conocen; vos sabés que él pone las papas fritas adentro de la hamburguesa, y él sabe que te depilás los bigotes todas las semanas para no parecer Frida Kahlo. Entonces, el truco será redefinir roles. No da hablar con él de otras conquistas, ni pedirle consejos sobre cómo levantarte a un compañero de la facultad. Al margen de que decidan o no ver a otras personas, estos temas podrían ponerlo incómodo. El ya no es un simple compinche, no te olvides. Después verás, más adelante, si tenés ganas de pasar de "amigo con privilegios" a una relación oficial. Lo importante es que ambos estén seguros de hacia dónde están yendo, porque una vez que empiecen a decirse "mi amor" la cosa ya no tendrá vuelta atrás.

Por Elena Paoloni

Y vos, ¿alguna vez tuviste un amigo con derecho a roce? Participá de la encuesta y dejá tu opinión.

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