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Comer en museos

Es la última tendencia a nivel mundial y ya llegó a Buenos Aires. Aquí, te proponemos cuatro opciones que combinan arte con gastronomía. Conocelas.

 
 

Comer en museos es la última moda internacional y ya llegó a Buenos Aires. Las propuestas son de lo más variadas. Acá, cuatro opciones que resumen lo mejor de la movida local reuniendo el arte y la gastronomía.

Cafetería del Museo Eduardo Sívori

El ambiente es familiar y décontracté. El lema, dicen, es favorecer el arte. Adentro, hay exposiciones temporarias, como la serie de grabados de Enrique Larrañaga, que está en exhibición. Afuera, las mesas están rodeadas de árboles y esculturas y, a lo lejos, se ve la imagen del Ferrocarril Mitre que pasa sobre el puente.

El fuerte es el té (todos blends de Teesón) y once tortas diferentes, exclusivas de la cafetería. Hay varias que resultan más que originales, como la de dátiles y cerveza negra (increíble), la de zanahoria y avellana, y la de mandarina. Por supuesto, están los clásicos de siempre, como la cheescake y la torta de manzanas, entre otras delicias. Los precios van de 12 a 15 pesos.

Más info: www.museosivori.org.ar. Tel.: 4775-7093.

Cafe des Arts, Malba

Siguiendo la línea Malba, el estilo es un "minimalismo net": mucho blanco, plasmas, sillones celestes y retro, rosas traídas desde Ecuador, que se renuevan cada dos días. Hay que tener en cuenta que éste es uno de los museos preferidos por el turismo, por lo que en el Café des Arts hay gente y movimiento constante. Una buena opción es el deck con mesas de afuera, ideal para la tardecita.

Discípulo de Jean Paul Bondoux (asesor de este proyecto), el chef Jerôme Mathe quiso destacar el toque francés en la comida. Así, junto con las tarte tatins y la típica brasserie francesa, lo que más se consume es el Café Gourmand ("muy de moda en Europa", según nos dice Michel Nauteau, director y alma máter del restaurante), con una degustación de dulces para el mediodía o la tarde, a $26. Obleas con chocolate, budín de limón, sopa de frutos rojos, trufas, mousse de chocolate y el infaltable café oscuro. Un elixir en la dosis justa, para no empalagarse.

Más info: www.malba.org.ar. Tel.: 4808-6500.

Croque Madame, del Museo Nacional de Arte Decorativo

Casi como una callecita de París es la parte de afuera de este restó. Un patio empedrado, sombrillas por aquí y por allá, plantas y fuentes de mármol blanco. No es difícil jugar un poco e imaginar que estás fuera de Buenos Aires. Dentro, es bien intimista: sobrio, con pocas mesas, cuadros antiguos y un estilo edilicio fiel a la arquitectura francesa. Puro romanticismo.

Según cuenta la historia, el primer Croque Madame fue servido en 1910, en un café del Boulevard des Capulines, en París. Es muy popular en la gastronomía francesa (algo así como nuestro tostado) y su nombre viene de croque, que significa "crujir". Se trata de un pan dorado en manteca, con queso gruyère, jamón cocido y huevo a la plancha. También hay con langostinos, con pollo y vegetariano (pan integral, queso blanco, echalotes salteadas, rúcula, tomate, zucchini y berenjenas grilladas). Cuestan entre 28 y 34 pesos.

Más info: www.mnad.org.ar. Tel.: 4801-8248.

Restaurante & Bar del Museo Evita

La ambientación a cargo de Claudia Aboaf, recreó el espíritu de los años 40 y 50. La casa de principios de 1900 tiene una luz cálida, boiserie de madera, pisos en damero y fotos de Evita, como actriz glamorosa y en momentos únicos de su faceta política. El patio es más que recomendable: árboles, flores, carpas para las mesas grandes y una crepería a la vista. Además, es pet friendly: podés ir con tu perro, y le acercan un plato de comida seleccionada por una veterinaria.

Si bien el menú a cargo de Ramiro Solís es ítalo-porteño (carnes, pastas, pescados), los más pintoresco (y sabroso) de la propuesta son los crêpes hechos a la vista. Hay dulces (manzanas caramelizadas, crema de queso con frutos rojos, dulce de leche.) y salados, hechos con harina de trigo Sarraceno (hongos, salmón con crema de limón y puerros, jamón con queso gruyère y huevos de codorniz). Los precios van desde los 10 hasta los 28 pesos y la crepería abre de 12 a 20.

Más info: www.museoevita.org. Tel.: 4807-0306.

Por Violeta Gorodischer. Fotos de Cecilia Lutufyan.

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